29 de enero de 2009

EDU-CACA-CIÓN.

¿Alguien creía de verdad que algún tribunal de los importantes de España iba a atreverse a dictar sentencia claramente en contra del Gobierno a estas alturas de la película?

Yo, no y, por lo que parece, la ministra de educación, tampoco.

Y, sin embargo, lo que más me deprime de todo esto es que la lucha por la libertad educativa en España se centra en aspectos ciertamente irrenunciables, como son la elección de la lengua vehicular o la libertad de educar en las propias convicciones morales, pero alejados del meollo de la cuestión.

Mientras se acepte sin rechistar que el Estado tiene potestad para obligar a los padres a llevar a sus hijos a unos determinados colegios y a fijar el contenido de las asignaturas que aprenderán, para decir a qué edades tienen que empezar y acabar la educación, con qué horarios funcionarán los colegios, qué técnicas pedagógicas se emplearán, cómo se seleccionará a los profesores e incluso qué tipo de empresas tienen que ser las que se dediquen a la enseñanza (¡vade retro, ánimo de lucro!) todas estas batallas estarán perdidas aunque se ganen, porque siempre se podrán imponer las cosas vistiéndola con los adecuados ropajes de “bien común”.

Se echa de menos un movimiento siquiera de la milésima parte del que soporta a las dos reivindicaciones antes mencionadas que pida libertad de educación. No solamente para educar a los hijos en el idioma en que uno quiera, sea este catalán, bable, chino suahili o (sí, sí, hay padres así de raros) español, o para que cada uno le enseñe a sus hijos el ideario que prefiera, sino también para que distintos colegios oferten distintos proyectos educativos, con curriculos y sistemas pedagógicos propios (¿por qué no enseñar lógica a los seis años? ¿o poder elegir la educación segregada?) o simplemente se enseñe a los hijos en casa.

Se me dirá que si el Estado no se ocupara, habría padres irresponsables que descuidarían la educación de sus hijos y yo pregunto: La existencia de padres que tienen a sus hijos mal nutridos o gordos ¿justificaría que el Estado obligara a los padres a llevar a sus hijos a comedores públicos donde cocineros funcionarios dieran a los niños un menú aprobado por el Consejo de Ministros?

Ay, ay, que me parece que estoy dando malas ideas…

27 de enero de 2009

GEOGRAFIA TANGUERA XIX- Extra


Hoy voy a romper un propósito que me hice al empezar a colaborar en este blog, que fué escribir sólo de tangos, porque aún siento en mi boca el sabor a vómito que me produjo el espectáculo de Zapatero y la joven Down Izaskun Buelta ayer por el recurso a las visceras de la ciudadanía que se hizo desde el perverso buenismo de nuestro mentiroso presidente. Zuppi me ha dado la clave, y no me deja de asombrar su capacidad de síntesis.

Pregunta que tenía que haber formulado Izaskun a nuestro Lider-Plaga bíblica:
"Sr Presidente:
¿Por qué mantiene usted, e incluso quiere ampliar, una ley que permite a las madres matar a gente como yo y no a gente como usted?"
Quizás esa pregunta podría habernos ahorrado las bochornosas imágenes de un Zapatero abrazado a una superviviente del holocausto por él aplaudido.
Hoy no hay Gardelín de Oro, que no quiero mezclar el cielo con el infierno.

Un abrazo. GAVION

20 de enero de 2009

AYN RAND Y KATHY REICHS.

Hoy voy a hablar de dos autoras muy distintas, unidas solamente por el hecho de que he leído libros suyos en fechas próximas. Me refiero, por supuesto, como cualquiera con dos dedos de frente habrá deducido por el título, a Ayn Rand y Kathy Reichs.

Me regalaron (a petición mía) dos libros de Kathy Reichs porque es la autora de las aventuras de la doctora Temperante Brennan, que han sido adaptadas (muy libremente, como pude comprobar) en la serie de televisión “Bones” que me gusta mucho. De hecho, salvo el nombre de la protagonista (que es realmente estupendo como nombre de ficción) y su profesión, apenas nada más tienen en común las historias de las novelas con las de la serie.

Para empezar, ella es cuarentona, divorciada y tiene una hija universitaria y un ex marido que aún le gusta (bueno, al menos en las primeras novelas de la serie) e incluso en uno de los libros que leí se declara católica. Desde luego es mucho menos repelente que en la serie.

A continuación, olvídense del Jeffersonian, del ricitos y su exuberante novia y del tímido Zak. No existen en los libros. El único personaje que puede asimilarse a uno de la serie es el policía sexy con el que comparte la investigación de casos, aunque no es del FBI, sino de la policía canadiense, porque la doctora Brennan literaria trabaja a medias entre Charlotte y Québec. Bueno, y la tensión sexual aparece en las primeras novelas de la serie, pero luego ya son directamente amantes,

Las dos novelas que leí, en el orden en que las leí, que fue el inverso al que correspondía según la fecha de publicación, fueron: “Tras las huellas de Cristo” (el nombre original es “Cross Bones”) y “El informe Brennan”. Los libros recuerdan a los de la doctora Scarpetta de Patricia Cornwell, aunque con ventajas: para empezar Temperance resulta un personaje mucho más humano y simpático que Kay; luego, no está la insoportable Lucy y, por fin, no están tan llenas de descripciones técnico-científicas cargantes. En su contra tienen que las tramas son peores. En ambos libros hay dos investigaciones paralelas, en una se investiga la muerte de un traficante de antigüedades y, paralelamente, se sigue la pista a un misterioso esqueleto del siglo I robado. En el segundo, se trata de una catástrofe aérea en el que aparece un pie que no pertenece a ninguna de las víctimas. Son entretenidas y mantienen el interés, aunque la trama se desinfla un poco al final, como les pasa también a las novelas de Pérez-Reverte, aunque no tan exagerado. No sé muy bien en qué año se escribieron, pero se echa de menos el empleo de cosas muy habituales hoy como el correo electrónico o Internet.

En cuanto al libro de Ayn Rand que voy a comentar hoy, no es una novela, sino un libro de filosofía: “Filosofía ¿quién la necesita?” editada por Grito Sagrado, que, como ya conté, me trajo Gavión de Buenos Aires el verano pasado.

El libro es una colección de ensayos y conferencias, en su mayoría escritas entre 1970 y 1975, aunque hay uno de 1960, que se recopilaron por iniciativa de un objetivista canadiense, que tuvo la idea en 1981 y aunque la autora colaboró en el proyecto inicalmente, no pudo ver publicado el libro, pues murió en 1982-

Lo original del libro es que no es un libro de filosofía para estudiantes de filosofía o para intelectuales. Es un libro de filosofía de divulgación. En el prólogo, Leonard Peikoff define, a mi modo de ver muy acertadamente, como “vendedora de filosofía” y efectivamente Rand defiende sus ideas con el entusiasmo de un vendedor convencido de las bondades de su producto. A veces resulta un poco enternecedora e ingenua

Si tuviera que resumir en una frase el espíritu de “Filosofía...” sería: “¡Fuera complejos!” y es que Ayn Rand escribe de filosofía siguiendo sus propios criterios y reglas, partiendo desde cero, explicando qué es la filosofía, qué partes tiene, para qué sirve y qué importancia tiene disponer de una buena filosofía para encarar con éxito las decisiones de la vida.

Ayn Rand abomina del altruismo. Dicho así suena muy fuerte (de hecho pollito dice que no soporta a Ayn Rand porque no tiene “compasión cristiana”)), pero a lo que se refiere ella es a esa idea tan extendida de que una persona debe sacrificar su vida y sus ilusiones a las de las demás y de que cualquier persona que se encuentre en una situación desgraciada (independientemente de que sea o no por culpa suya) tiene derecho a que las personas más capaces (que deben sentirse culpables por serlo, puesto que no han hecho nada para merecerlo) se ocupen de cubrir sus necesidades.

Ayn Rand aborda muchos temas que resultan curiosamente actuales, pese a haber sido escritas hace más de treinta años.

Dejo a continuación unos párrafos extraídos de distintos capítulos del libro, como botones de muestra:

“Veamos un ejemplo de la función de la filosofía: la filosofía política no le dirá cuánta nafta racionada debería recibir y en qué día de la semana; le dirá si el gobierno tiene el derecho de imponer algún racionamiento sobre algo”.

“Hay socialdemócratas que quieren preservar la libertado individual en tanto que niegan su origen: los derechos individuales. Hay conservadores religiosos que afirman apoyar el capitalismo al mismo tiempo que atacan su raíz: la razón”.

“La serenidad proviene de la habilidad para decir “sí” a la existencia. El coraje proviene de la habilidad para decir “no” a las elecciones erróneas hechas por otros”.

“Existencialmente, el auge del Estado benefactor dividió al país en grupos de presión, cada uno de los cuales luchaba para obtener privilegios especiales a expensas de los otros, de modo que un individuo no afiliado a algún grupo se convertía en presa fácil para los depredadores tribales”.

“El mal fundamental de los beneficios gubernamentales es el hecho de que los hombres se ven forzados a pagar por el sostén de ideas diametralmente opuestas a las suyas”.

“No es muy inspirador luchar por la libertad de los proveedores de pornografía o la de sus clientes. Pero en la transición hacia el estatismo, cada infracción de los derechos humanos ha comenzado con la supresión de los practicantes menos brillantes de un derecho dado”.

No pongo más que si no me van a hacer pagar derechos de autor...

Y dejo pendiente una entrada sobre cómo explicó Ayn Rand en 1974 la crisis en la que estsamos viviendo ahora mismo.

23 de diciembre de 2008

GEOGRAFIA TANGUERA XVIII- Tango en Paris II

(Continuación de Tango en París I. Es recomendable leerlas por orden)
Se había puesto pie y medio en la ciudad de las luces, pero este era solo el principio del romance. Al día siguiente del estreno cuenta el propio Pizarro que su cabeza no dejaba de ver la pista de baile vacía. Le daba vueltas a ese asunto, pues se dice que no hay mejor intérprete del tango que el que lo baila, y la suerte acudió de nuevo en su ayuda. Una noche, poco después del estreno, se encontraba en una mesa lateral un joven actor que triunfaba en los cines mudos de la época protagonizando “Los cuatro jinetes del Apocalipsis” basada en la novela del mismo nombre del escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez. Poca gente conocerá la aventura argentina del estupendo escritor y político republicano (qué diferencia con los “Tardás” que pueblan el republicanismo de nuestros días) que fundó un par de colonias en el interior del país austral como experimento social, y no desde la distancia sino siendo él mismo la punta de lanza de la experiencia, por lo que conoció el país de primera mano. Bueno, el caso es que Pizarro pidió al joven que saliera a la pista y éste lo hizo acompañado de su pareja del momento, Jane Acker. La orquesta se arrancó con “el choclo” y Rodolfo Valentino (así se le conocía al pibe) se marcó un tango al que en Buenos Aires hubieran despedido a pedradas, pero que parece ser entusiasmó al público. Otro escalón superado, o como diría mi padre, otra gallina pelada.




Pizarro empezaba a ser conocido, y ese mismo año de 1920 es invitado a participar en el concierto que cada año se organizaba en el teatro de la ópera de París en beneficio del patronato de la infancia, el llamado “bal des petits lits blancs”, al que acudió el mismísimo Poincaré, y eso que no actuaba su mujer. La actuación en el magnífico edificio de Garnier le proporcionó gran notoriedad y en agradecimiento a la ciudad de París, el 14 de Julio monta a todos sus músicos en un camión y recorre la ciudad ofreciendo microconciertos en todas las esquinas, ocurrencia muy celebrada.
Hasta el año 1925, el otro gran director que lució los galones del criollismo en el corazón de Europa fue Eduardo Bianco. Y digo Europa y no Francia porque el concepto de orquesta y negocio que tenía Bianco era muy diferente al de Pizarro. A diferencia de éste, Bianco era un viajero incansable que se movió con su orquesta por toda Europa. Tocó en España para Alfonso XIII, en Italia para Vittorio Emanuele bajo la atenta mirada del Duce Mussolini, hicieron temporadas en Grecia (a los antisistema los ponía yo a oír una sesión completa de la orquesta de Bianco), actuaron en Turquía. Convencieron al embajador argentino en Varsovia para que intercediera por los judíos que empezaban ya a ser perseguidos, Stalin se enteró de la muerte de Gorkin escuchándolos en un concierto cerca de la Plaza Roja, e incluso compartieron con Hitler un buen asado desconociendo, es de suponer, las costumbres vegetarianas del Fuhrer, al que la única carne que le gustaba asar era la de los judíos. Regresaban a París una temporada y volvían a salir de gira por los rincones de la vieja y cada vez más enconada Europa.


El año 1925 se produce un hito crucial en la aportación argentina al viejo mundo. ¡TACHÁN, TACHÁN!¡LLEGA LA GOMINA! El gigoló Carlitos Arce propone la imagen de seductor de pelo negro, brillante y pegado, con una raya tirada a tiralíneas, y que junto con el smoquing se convierte en la herramienta necesaria de todo trasnochador, como puede verse en las fotos sepia de la época y oírse en el tango “viejo smoquing”. En ese año tiene lugar en París la exposición universal en la que triunfa la estética Art-Decó que dominará el diseño hasta pasada la Guerra Mundial. Las orquestas argentinas se lanzan a la conquista de Europa.

Barcelona era una ciudad abierta (quién te ha visto y quién te ve) y en ella estaban establecidos, con gran éxito, el trío Irusta-Fungaroz-Demaré, eternamente vestidos de gaucho y vendiendo discos con la misma facilidad que nuestro gobierno vende motos. También los hermanos Spaventa, con el piano de Luis Visca, e incluso la orquesta de Cátulo Castillo, una vez entrado en razón y abandonado el ring, con Miguel Caló y Roberto Maida como cantante. Cadícamo vivía a caballo entre Barcelona y París escribiendo para unos y para otros, cosa que no dejó de hacer hasta que la muerte le sorprendió en su más madura juventud. En la ciudad de las luces escribía “anclao en París” y en Barcelona “che papusa” para que la interpretara el trío de infames gauchos de moda. Y en eso llegó el año 28, y trajo a Gardel debajo del brazo.
El 10 de septiembre de1928 aparece por París Gardel acompañado de sus tres guitarristas, Ricardo, Riverol y Barbieri. Pizarro conocía a Gardel por ser del mismo barrio porteño, el Abasto, y la amistad que los une hace que se convierta en el valedor del “zorzal criollo” en la ciudad del Sena. Mueve sus influencias y consigue que el maestro debute el día 2 de octubre en el cabaré “Florida” con la presencia de Maurice Chevalier y Josephine Baker. El éxito es inmediato, Gardel es caballo ganador, y se produce un efecto llamada que hace multiplicarse el número de músicos y orquestas argentinas en París. Llega Osvaldo Fresedo con su cantante Ernesto Famá y su magnífica orquesta, así como la no menos estupenda orquesta de Julio de Caro que es invitada a tocar en La Sorbona. Por cierto, y ahora que nombro a Fresedo pondré un ejemplo de lo que yo llamo “destrozadores del tango”. Los hermanos Fresedo compusieron una deliciosa canción llamada “vida mía” que es un clásico de los cantantes con voz aguda. Un ejemplo claro es la versión inmejorable de Guillermo Fernández. Pues bien, al gran cantante Plácido Domingo se le ocurrió versionarla en un disco consiguiendo uno de los atentados más grande que contra el tango se haya cometido, y hay muchos. Ni siquiera Julio Iglesias logró con sus tangos tales cotas de atrevimiento insensato. Ruego a Plácido Domingo que se dedique a la ópera y no cante fandangos, villancicos ni tangos. Como mucho, el himno del Real Madrid. Si mis lectores son capaces de oírla, que lo hagan, y si encuentran una tropelía mayor que me la escriban y haremos un Hit-Parade de abusos tangueros.



Volvemos. Nótese el peso de los artistas hasta ahora nombrados: Pizarro, Bianco, Cadícamo, Cátulo Castillo, Miguel Caló, Fresedo, Irusta, Maida o Gardel. Podría amenazar con llenar tres entradas con la sola enumeración de sus obras. Todo esto hizo de París la capital del tango durante casi una década, puesto que no recuperaría Buenos Aires hasta la dorada etapa de los 40´.
Por si todo esto fuera poco, se producen en los primeros 30´ dos hechos sin los cuales la promoción internacional del tango sería muy distinta, y los dos con Gardel de protagonista. El primero es la irrupción cinematográfica del mito. En el año 1931 consigue colocarle a la Paramount un infumable melodrama titulado “Luces de Buenos Aires”. Gardel ya intuyó la potencia del arma cinematográfica, y de hecho fue esta su principal ocupación a partir de entonces. Su estreno cinematográfico se había producido años atrás con la película “flor de durazno”, pero en ella había demostrado que hasta que no se impusiera el cine sonoro no tenía nada que rascar, porque lo que tenía de buen cantor lo tenía de pésimo actor. Ya con el sonido incluido llegó su ocasión. Aprovechó la presencia en Barcelona (¡cómo me cuesta escribir ese nombre!) de un grupo de sainete criollo y con la ayuda musical de Julio de Caro montó esta memez que consiguió gran éxito y demostró que el carisma deslumbrante de Gardel consigue que el espectador no repare en la historia. En vista del taquillazo, la Paramount le encarga otro trabajo, que acepta rápidamente aun sin tener nada preparado. La productora le apremia, y entonces se produce el segundo hito de la historia. Buscando desesperadamente a alguien que le escribiera el libreto de lo que se convertiría en “Melodía de arrabal” conoce en una tarde en el hipódromo de Longchamps a Alfredo Lepera. El binomio Gardel-Lepera es al tango como el tango es a Gardel-Lepera, y sólo una tragedia como la de Medellín podía poner aún más leyenda en esta unión. El fuego del incendio unió sus nombres para siempre entre los restos incandescentes del avión.
Europa se acercaba peligrosamente hacia otro conflicto bélico. Pizarro se establece como empresario con local propio en la Rue Pigalle al que bautiza como cabaré “Sevilla”. Más tarde abre el “Pigalle” y finalmente el definitivo, al que bautiza con su nombre “Chez Pizarro”, situado muy cerca del Hotel Crillón, que aunque la gente no lo sepa ya era conocido antes del popular episodio de Dodi Al Fayed con la princesa "amiguita" de los ricos.
Estalla en Europa un odio que permanecía latente desde veinte años antes y que tuvo, entre otras macabras consecuencia, la de cambiar el nombre de “Gran Guerra” por el de “Primera Guerra Mundial”. Nunca aprenderemos. Lo que ocurrió a partir de entonces será motivo de otro estudio, que por ahora ya está bien de paliza.

Acabamos con otro Gardelín de Oro. En el capítulo VII del libro de la formidable escritora propietaria de este blog se puede leer el siguiente encabezamiento:
“Entraba en los disturbios
del suburbio
con su frío puñal.
Su brazo era ligero
al entrevero
y oscura era su voz”
¡Venga, amigos, que esta también es facilita y cada vez van quedando menos!. ¡Venga que las vendo baratitas!

Un abrazo a todos, de GAVION.

17 de noviembre de 2008

“PETIRROJO” DE JO NESBO Y OTROS LIBROS.

Me compré “Petirrojo”, de Jo Nesbo (la última “o” debe llevar un “/” pero, como Astérix en la Gran Travesía, no sé ponerlo) por el aspecto y por lo que leí en la contraportada y la solapilla. Entre otras cosas, que había recibido el Bokhandlerprisen, el premio de los libreros, y el Tidenes Beste Norske Krimroman, premio especial a la mejor novela negra noruega de todos los tiempos ¿Quién puede resistirse a algo así?
Yo estoy más acostumbrada a la novela negra escrita por mujeres (PD James, Patricia Cornwell) y esta se nota que tiene un autor masculino. No sé muy bien describir por qué. Es quizá el tipo de protagonista (policía medio alcohólico de pasado oscuro, ya saben) o los detalles que se mencionan.
La historia empieza con saltos temporales que resultan un poco incómodos (me pasa sobre todo en las novelas cuyos personajes tienen nombres que resultan todos iguales y nunca sabes si el salto temporal se refiere al comisario de la primera página, es alguien nuevo, o es el vecino que ha saludado al protagonista) pero se va haciendo lineal a medida que transcurre. Yo no tenía idea de lo que pasó en Noruega en la segunda Guerra Mundial ni de los posteriores procesos a colaboracionistas, pero no hace falta para seguir la trama. Una de las mejores cosas de la novela es cómo de la línea principal deriva otra que, en algunos momentos, tiene más interés que la primera.
Se hacen referencias a historias pasada (a algo que pasó en Bangkok) y deja abiertas historias para el futuro (la historia del Príncipe). Te deja con ganas de leer las novelas anteriores y las posteriores. Una pena, porque no están traducidas al español. A ver si utilizo mis influencias en las mejores librerías para conseguirlas en inglés.
El autor tiene una página web muy bonita (para lo que yo, en mi escaso nivel webero, estoy acostumbrada) donde hay resúmenes de sus otros libros, lo que aumenta las ganas de tenerlos.

"ADIÓS, CATALUÑA (CRÓNICA DE AMOR Y DE GUERRA)" DE ALBERT BOADELLA.
Lo primero que me llamó la atención de este libro es que ganó en 2007 el premio Espasa ¡de ensayo! cuando es una autobiografía de este interesante y polifacético personaje.
Está estructurado en capítulos de dos tipos (como reza su subtítulo): de guerra y de amor.
Por supuesto, son mucho más entretenidos los de guerra. Yo me sospecho que los capítulos de amor están para darles en las narices a los (abundantes) detractores que tiene Boadella, porque no hay cosa que fastidie más a alguien que saber que aquel a quien odias es feliz.
El libro no busca la belleza literaria, aunque está escrito con buen estilo, sino poner al descubierto cómo se las gastan los nacionalistas con poder con alguien que no quiere comulgar con sus ruedas de molino. Incluso cuando ese alguien, aparentemente, sería estupendo para hacer patria, porque está orgulloso de sus orígenes catalanes, es inteligente, reputado, provocador, intelectual, de vida más bien disipada...
Lo más llamativo es cómo Boadella no se deja achicar y responde a ataques con otros a veces realmente muy desagradables.
El libro abunda en detalles, pero lo triste es que no enseña nada que una no supiera o, por lo menos, sospechara ya.
Solo me queda una duda que dejo en el aire por si alguno de mis lectores catalanes la quiere resolver ¿por qué esa costumbre de escribir “Catalunya” en los textos en español? Me resulta tan cursi como si se empleara “Suomi” o “Deutschland” para referirse a Finlandia o Alemania. Y también me resulta incongruente porque en otros idiomas, por ejemplo en inglés, sí que traducen el nombre a “Catalonia” y cuando escriben en catalán sí que traducen los nombres españoles.

"HERMANAS", DE JOSEFINA ALDECOA.
No sé mucho de Josefina Aldecoa, pero por lo que conozco de ella, me parece una mujer inteligente, elegante e independiente. Por eso no deja de sorprenderme que utilice el apellido de su marido. No sé si como homenaje, porque era costumbre en España en los años cincuenta o porque es mucho más fácil moverse en los ambientes literarios llamándose Aldecoa que Rodríguez (y conste que me parece perfectamente legítimo emplear esos medios).
Leí hace años “El enigma” y ahora he leído “Hermanas”. Lamento decir que ambas (hablo ahora sobre todo de la segunda. De la primera apenas me acuerdo) me han parecido novelas para pasar un buen rato, en unas vacaciones o un viaje, y olvidarse de ellas. Les falta sustancia, peso a los personajes, cimientos a las circunstancias. Y además es un poco previsible. La descripción de la casa y la familia de las hermanas protagonistas me recordaba a las novelas de Rafael Pérez y Pérez y Luisa María Linares que leía con trece o catorce años. Aunque, por supuesto, la historia es mucho más adulta.

En resumen, que si tuviera que resumir estos libros lo haría así: “Petirrojo”, muy recomendable para los amantes de la novela negra; “Adiós, Cataluña”, léelo, si eres antinacionalista, para reafirmarte en tus convicciones, si eres nacionalista, para segregar bilis, que de vez en cuando viene bien; “Hermanas”, llévatelo un fin de semana.

28 de octubre de 2008

GEOGRAFIA TANGUERA XVII- Tango en París, orígenes



Anclao en París, Claudinette, Qué hacés che parisien, AROLAS, Madame Ivonne, Una noche en el Garrón, CADICAMO, La que murió en París, Margo, Noches de Montmartre, Francesita, PIAZZOLLA, El tango vuelve a París, Griseta, Gardel en París, Así es Ninón, Canaro en París, MOSALINI, París otoñal, Araca París ...

Pianté de Puente Alsina para Montmartre
Que todos me decían pa m´engrupir
Tenés la pinta brava p´acomodarte
Con la franchuta vieja que va´l dancing
¿Qué hacés en Buenos Aires?, no seas otario
amura esas milongas del Tabarís
con tres cortes de tango sos millonario
¡morocho y argentino! Rey de París

...y GARDEL.


Si hay una ciudad fuera del ámbito geográfico Rioplatense indisolublemente unida al tango, esa es PARIS. Es más, muchos estudiosos opinan que el tango es una especie de música de ida y vuelta, esto es, que no fue realmente popular en la Argentina hasta que no vieron los viajeros de la alta sociedad porteña que pululaban por Europa que había triunfado en París, permiso o justificación necesaria para blanquear una música hasta entonces no muy bien vista. Remito al lector a la estupenda letra de la milonga del uruguayo Mastra “abran cancha”.

En los albores de la Gran Guerra, al grito germano de NACH PARIS, NACH PARIS no sólo cruzaron las fronteras belgas los ejércitos imperiales, sino que también lo hizo otro ejército más modesto y pacífico que, con el fuelle como arma, se dejó caer por Montmartre. Obviando alguna presencia corta y puntual anterior, cuatro tipos fueron los primeros representantes de la música popular Rioplatense en la ciudad de la luz. Tres músicos, Celestino Ferrer, Eduardo Monelos, Vicente Loduca y un bailarín, Casimiro “el vasco” Aín, comienzan su andadura en la Francia prebélica tangueando en el cabaré “Princesse”, en pleno Montmartre, edificado sobre uno de los innumerables cementerios de la zona y de donde se sacaban huesos cada vez que el patrón hacía una ampliación. Mas tarde el “Princesse” se convertiría en “El garrón”, donde actuarían las orquestas de Pizarro, pero ya hablaremos de ello.

No se eligió bien el momento, y esta primera aventura seria fue mas novelística y pintoresca que otra cosa. Loduca, aprovechando sin duda la agilidad que el bandoneón le proporcionaba a sus manos, derivó hacia la magia y al poco tiempo se fue a trabajar como prestidigitador (Houdini era entonces un fenómeno de masas) a Brasil. Así pues Ferrer tuvo que llamar urgentemente a otro bandoneón, Filipotto, para poder continuar. Poco después enfermó Monelos. Ferrer tuvo que reclamar a un reemplazante, Pepe Chutto. Cuando llegó Chutto, Monelos embarcó en un carguero rumbo a Buenos Aires, y bien por su enfermedad o bien por la mala travesía, murió dos meses después de internarse en un sanatorio. En fin, todo muy del gusto de las novelas de la época, aunque nada comparable con la historia de uno de los personajes con los que compartieron época y ciudad, Mata Hari.

Cuando el presidente Poincaré pone en pie de guerra a su país, el grupo decide embarcar hacia Nueva York. Todos menos Pepe Chutto, al que parece que le debía atraer que lo ensartaran en el pincho del casco de algún soldado de la tríplice.

En Estados Unidos el desconocimiento del tango por esa época era casi tan grande como el desprecio que tienen ahora por nuestro actual presidente de gobierno, aunque bastante menos merecido, así es que no se comieron una rosca. Como ven, igual que nuestro jefe, no les miento. Trabajaron en lo que pudieron, y alquilaron una habitación compartida con un italiano de 15 años llamado Rodolfo Guglielmi. Pues bien, este “tano” se convertiría poco después en el gran Rodolfo Valentino. Digo yo que algo aprendería de estos jóvenes argentinos para crear el papel de galán gaucho por el que suspiraban todas las polleras del globo. ¿es o no una vida de novela?

París se libró de la invasión, Alemania se hundió a orillas del Marne y el radical Clemenceau tomo las riendas de la república. Curioso elemento este Clemenceau ahora que empiezo a leer algo de la historia de Francia de entresiglos. El caso es que París retomó con fuerza su papel de ciudad de las tentaciones o de edén prohibido, y encima a precios de antes de la guerra. Se llenó de extranjeros, sobre todo de americanos que con un dólar sobrevalorado huían de la ley seca para bañarse por pocos francos en las rubias burbujas del champagne. Afortunadamente también regresaron Ferrer y su grupo.


Manuel Pizarro fue el primero, y por tanto el más importante, del triunvirato del tango en París junto con Eduardo Bianco y Cadícamo. En 1920, junto a Genaro Spósito, desembarca en Marsella del paquebote “Garona” procedente de Buenos Aires. No parece un cambio muy ventajoso que los marselleses mandaran a Buenos Aires “souteneurs “ o macrós y a cambio les llegara un músico que había sido discípulo de Juan Maglio y había tocado con De Caro y Arolas. El caso es que allí estaban para iniciar el verdadero asalto a Europa. El asalto musical, porque ya hacía algún tiempo que París se había ido llenando de engominados jóvenes con pinta y maneras de niño bien de la élite porteña que paseaban su sólida fortuna “tirando manteca al techo” por París (como Vicente Madero, que acabó siendo el mentor de Pizarro) así como de altos cargos, diplomáticos y funcionarios argentinos enviados como espejo de un país en sus más altas cotas de riqueza y progreso (quién te ha visto y quién te ve) como Güiraldes.
Después de un fugaz paso por Marsella, se traslada a París, y allí se encuentra en el hotel Pigalle con el grupo de Ferrer. Pizarro, junto con Ferrer y Vicente Madero, se entrevista con Elio Volterra, que es el dueño del cabaré “Princesse” y consiguen convencer al gabacho de que había que dar un giro al negocio. Embajadores sudamericanos, diplomáticos argentinos, jóvenes de buenas familias porteñas, hacendados y turistas permanentemente ataviados de smoking era un mercado a tener en cuenta. Consiguen criollizar el cabaré, despedir a la orquesta de jazz que hasta entonces era la atracción y que estaba compuesta por soldados americanos que permanecieron rezagados tras la guerra, incluido el negro del banjo, ¡qué le vamos a hacer si en esa época no había políticas de discriminación positiva! , y hasta le cambiaron el nombre por otro más acorde con la nueva etapa:”El garrón”. Pizarro manda llamar a Genaro Spósito y este acude raudo al hotel Pigalle, que acaba convirtiendose en pedazo de Buenos Aires en el arrondissement XVIII, como si fuera la ochava de Esmeralda y Corrientes.

La suerte está echada, y sólo falta un requisito que comentaré por curioso; el vestuario.
Se preguntará el avispado lector cómo siendo el tango una música eminentemente urbana las primeras orquestas que lo exportaron a Francia, e incluso el mismísimo Gardel, salían al escenario infamemente vestidos de gaucho. Pues bien, este era un requisito del Sindicato de Músicos, dependiente de la Unión de Excombatientes, necesario para poder actuar cualquier espectáculo extranjero. Sólo los músicos locales podían actuar en salas de baile sin necesidad de ir disfrazados. Toda una premonición en casa del país que pretende liderar la refundación del capitalismo.
Llegó el día del estreno, y entre el público expectante se encuentra el mismísimo embajador argentino en esa época, el que fuera fundador de la Unión Cívica Radical (uno de los oximorones más graciosos que conozco), el doctor Marcelo T. de Alvear, de los Alvear de toda la vida. Esa noche de año 20, en el cabaré “El garrón”, rue Fontaine nº 6 , una mítica orquesta con Ferrer al piano, Chutto en el violín y Filipotto, Genaro Spósito y Manuel Pizarro como bandoneones se arrancó con “El entrerriano” cerca de la colina donde fue martirizado Saint Denís, desde donde, según cuenta la leyenda, parte el camino sagrado que conduce al cielo. Lo que pasó a partir de entonces será motivo de otra entrada.

Y ahora otra entrega más del exitoso concurso EL GARDELIN DE ORO. Concurso que va llegando a su fin, pues la infinita calidad del libro de la propietaria del blog no se corresponde con su finita extensión, y ya llevamos trece o catorce capítulos de los diecisiete de que consta. En fin, en el capítulo IV, Noches de farra, se puede leer el siguiente encabezamiento:

Te vi pasar tangueando altanera
Con un compás tan hondo y sensual
Que no fue más que verte y perder
la fe, el coraje y el ansia de guapear

Es facilita, pero aquí va una pista que es posible que sea también un buen inicio en el gusto por el tango:


Un abrazo a mis incondicionales, lo que no me llevará mucho tiempo. GAVION.

14 de octubre de 2008

LITERATURA POPULAR IV

Esta vez vamos a traer una selección de letreros encontrados en Chicago.
Los estadounidenses son muy dados a poner letreros para todo. Eso me lo esperaba. Lo que no me imaginaba es que tuvieran ese sentido del humor.

Nota: aunque suponemos que nuestros lectores son muy cultos, vamos a traducir los letreros por si acaso...
Anuncio de una empresa de derribos: "hacemos hueco."


En los cuartos de baño de un restaurante: "Los empleados deben lavarse la a manos antes de volver al trabajo. Los clientes, también. Gracias."

Mi favorito: en una tienda de decoración: "A los niños sin vigilancia les daremos un (café) expreso y un cachorrito gratis-"