5 de febrero de 2010

LECTURAS CON UNA MANO (II). MORFINA ROJA

“Morfina roja” fue el siguiente libro que leí. Es de Cristina Losada y se subtitula “Toda la verdad sobre el caso del doctor Montes, las “sedaciones terminales” y la eutanasia que promueve el PSOE”.

Desde que había visto su reseña en Libertad Digital tenía ganas de leerlo. Me gusta cómo escribe Cristina Losada y me interesa mucho el tema de la eutanasia. Sobre todo, cómo se emborronan los límites entre suicidio asistido, cuidados paliativos, sedaciones terminales y la verdadera eutanasia para hacerlo todo más progresista y más amable.

Precisamente por eso hay que ser muy cuidadoso en lo que se apoya, porque aunque todo lo vistan de “respeto a la voluntad”, de “evitar sufrimientos” o de “morir dignamente”, al final se traduce en que, cuando el paciente sea un estorbo y un gasto, se le administre una combinación de sustancias que lo hagan sumirse en un profundo sueño… del que nunca despertará.
Esta contradicción se ve en el libro.
Resulta claro que, cuando una persona acude a un hospital con un paciente grave, el médico es casi todopoderoso. Si dice que el paciente está muy mal, muriéndose y sufriendo, las familias siempre desean que todo acaba rápidamente y con el menor sufrimiento posible. Normalmente los familiares apenas entienden qué pasa y cuáles son las posibles alternativas. Y, aunque pudieran desear tener otra opinión o no se fiaran del todo del médico que atiende a su familiar ¿qué alternativa tienen? sobre todo si se trata de personas cuya única posibilidad es la sanidad pública.
Siempre que se habla de “muerte digna” y de “testamento vital” está implícito, desde luego, que el paciente tiene que estar conforme con que le apliquen esos cuidados paliativos que anulan la conciencia y pueden acelerar la muerte, pero si algo pusieron de manifiesto las investigaciones realizadas en el Severo Ochoa es que no se tenía constancia la mayoría de las veces de que nadie hubiera expresado su consentimiento.
Basta mirar las estadísticas de mortalidad del Servicio de Urgencias del Severo Ochoa mientras estuvo bajo la dirección del doctor Montes comparadas con el mismo servicio bajo otra dirección y con otros hospitales (Pág. 74 ) para entender que el cese del médico estuviera plenamente justificado.
Basta leer las declaraciones de Simancas el día que estalló el caso, hablando de “eutanasia activa” y exigiendo una investigación a fondo ante la extraordinaria gravedad de los hechos, y las de unos días después, diciendo que se había generado una alarma injustificada, desprestigio de los profesionales del hospital y desconfianza hacia la sanidad pública, para darse cuenta de que el caso estaba más que politizado.
Cuando, en mitad del caso, mucha gente mostraba su simpatía por el imputado diciendo “Quiero que me atienda el doctor Montes” yo me ponía muy contenta. Cuanta más gente sea atendida por esta clase de médicos, más posibilidades tendré yo de que me toque uno que respete mi voluntad.
A mí me gustaría morir consciente. Sufriendo lo menos posible, es cierto, pero consciente. Si me tienen que sedar, que sea cuando yo lo pida, a gritos si hace falta. Y después de saber que me muero y de llamar a un cura.
Uno de mis hermanos dice que, cuando la eutanasia (muerte digna o como quieran llamarla) sea algo aceptado comúnmente, se organizarán fiestas de despedida a los abueletes. Todo el mundo estará convencido (presionado) de que, llegada cierta edad o condición, lo mejor es liberar a la familia de la carga que supone una persona enferma e impedida. Se reunirá toda la familia y los amigos. Se le harán regalos, se le pondrán fotos y películas de su vida, se le dirá lo mucho que se le quiere… y al final se le pondrá una inyección que le permita morir dignamente rodeado del cariño de los suyos. Quien no pase por ahí, será considerado un egoísta que quiere fastidiar a su familia y costarnos dinero a todos.
También dentro de unos años se mirará como egoísta a la familia que deje nacer hijos discapacitados, que serán una carga para sus hermanos o para el Estado.
¡Ante todo la libertad de elegir!

18 de enero de 2010

LECTURAS CON UNA MANO (I)

Mientras duró mi convalecencia, el mes de noviembre pasado, había muchas cosas que no podía hacer. Pero sí podía leer. Así que me puse a ello con fruición.
Empecé con "El talón de Aquiles" de César Vidal, subtitulado "los aspectos más oscuros de la condición humana a través de la historia". Empecé por este porque es un libro de capítulos cortos e independientes, muy adecuado para cuando no se tiene una postura cómoda para la lectura. Consiste en quince biografías de los más diversos personajes a través de la historia que vieron marcada su vida y no pudieron alcanzar sus metas debido a un punto vulnerable más (el alcoholismo de Poe) o menos (la esterilidad de María Tudor) imputable al propio individuo.
Los relatos cuentan muchas veces historias ya sabidas, pero su originalidad consiste, precisamente, en hacerlo desde la óptica de lo que pudo haber sido y no fue por culpa de ese punto vulnerable. Se lee de forma agradable (siempre y cuando no te saque de quicio el peculiar estilo del autor, cosa que no sería tampoco extraña) y sirve muy bien para entretener el ocio cuando se tienen ratos muertos.
Cogí después "La conjetura de Fermat" de Jean d'Aillon. No conocía yo a este autor francés, aunque parece que sí es conocido en Francia, de novela histórica. Reconozco que a mí la historia francesa me aburre un poco (aunque me encantó "In a dark wood wandering" de Hella S. Haasse, que compré en Londres en el 91, pensando que era una novela inglesa y resultó ser la traducción de una holandesa., sobre la vida de Carlos de Orleans) y por eso lo tenía un poco dejado (fue un regalo), aunque me interesaba por el título. La conjetura de Fermat siempre me ha atraído, aunque cuando leí uno de los libros que relata su proceso de demostración ("El enigma de Fermat", de S.Singh) me decepcionó un poco porque allí había de todo (mi nivel de matemáticas llegaba hasta más o menos el cuarto capítulo) menos "una demostración absolutamente maravillosa" y, desde luego, no cabía en el margen de una página. Bueno pues pensé que un libro que hablara sobre eso no estaría tan mal.
El libro, de hecho, está bien, pero llamarlo "La conjetura de Fermat" es como llamar al Quijote "La historia de Grisóstomo y Marcela". La conjetura de Fermat se mete en el libro un poco con calzador, yo creo que para justificar el título, que tiene más tirón, y solamente sirve para presentar una ingeniosa explicación de por qué desapareció la solución al teorema.
A lo que íbamos. La historia que se cuenta transcurre al final de la guerra de los treinta años. Se está negociando la paz y se descubre que hay un espía en el departamento de cifrados francés. Algo desastroso, pues no puede dejarse que el enemigo conozca en qué términos está dispuesta Francia a aceptar la paz. Se encarga al notario Louis Fronsac (eso sí que es original también: un notario haciendo de detective) que ya ha colaborado con el cardenal Mazarino que averigüe quién es el espía y que busque la forma de obtener un sistema de cifrado inviolable. Ahí es donde entra Fermat, que era uno de los matemáticos más reconocidos de la época y no voy a seguir desvelando el contenido. a mí me gustó bastante. Un libro entretenido y, como decía mi abuela, que te enseña cosas, porque está muy bien descrita la sociedad francesa del XVII, desde el palacio del Louvre a los deshollinadores de París pasando por la nobleza rural. La principal pega: no había forma de aclararse con los nombres. a mí todos me parecían iguales, y encima con la manía de llamar a alguien ora por su nombre, ora por su apellido e incluso por su título nobiliario. Me dio una alegría comprobar (aunque tarde, ya más que mediado el libro) que tenía un índice onomástico al final.
Procuraré encontrar y leer "El misterio de la cámara azul" novela anterior y del mismo protagonista.
Una vez terminados los libros que me quedaban pendientes del verano, me fui a París-Valencia y me hice con varios libros que tenía ganas de leer: "La casa de cristal -diario de una corresponsal en la Habana" de Isabel García-Zarzo, "Morfina roja" de Cristina Losada y "El tercer disparo" de Luis Herrero. Los he puesto en el orden en que los leí.
"La casa de cristal" es un libro que no te puede dejar indiferente. Cuenta cómo es la vida de un extranjero en Cuba. Es una persona que vive y trabaja allí, no está de vacaciones. No es un cubano, pero comparte con ellos la opresión del régimen. La escritora escribe de forma muy transparente. Un tanto ingenua, pero precisamente por eso, más real y creíble. No es una persona que ha ido a investigar y a encontrar pruebas de la represión de los derechos humanos en Cuba y, sin embargo, éstas saltan solas: cuenta cómo suena el teléfono de su casa cada vez que ella entra y no contesta nadie, cómo hay policías en cada calle que apuntan las matrículas de los coches de extranjeros que pasan, cómo tiene que pasar todo por el CPI (Centro de Prensa Internacional), desde las crónicas que envía (que, a veces, son objeto de notas y de editoriales en Granma que presionan al periodista para que cambie su línea) hasta la solicitud para disponer de coche o de aire acondicionado o el permiso para recoger un envío desde España. Cuenta cómo es la opresiva y omnipresente propaganda del régimen, por ejemplo mediante las dedicatorias de cada año(" 2003, año de los gloriosos aniversarios de Martí y el Moncada") o las manifestaciones en las que se dice con antelación cuántas personas van a asistir. Los periodistas extranjeros mantienen también contacto con disidentes y con cubanos de a pie, pero en una especie de libertad vigilada, como si les dijeran. "ved qué libre es Cuba que dejamos que la prensa extranjera entreviste a los disidentes" pero luego les revisan las crónicas que envían.
En fin, un libro muy recomendable para quienes tienen interés en conocer la vida en la isla más importante del Caribe. Y un solo deseo al acabar: ojalá todo salga bien cuando "la abuelita" abandone definitivamente la isla.

Dejo para una próxima entrada el resto de los libros.

28 de diciembre de 2009

REFLEXIONES EN NAVIDAD.

Ya sé que hay muchas ganas de encontrar los restos de Federico (García-Lorca, del otro, supongo que algunos también), pero no deberían ser tantas como para escribir titulares como estos (gracias, Gavión, por los hallazgos):

“Lorca no está en su tumba”

“Culmina la excavación de la fosa de Lorca sin encontrar ningún resto humano”

Ignorando la esencia de una tumba o una fosa...

Igual que Bono desprecia la esencia del catolicismo alegremente confesándose católico públicamente y públicamente también poniendo en solfa un montón de cuestiones esenciales al catolicismo.

¿Qué puede esperarse de alguien tan bueno que cree que la mejor forma de acabar con algo que considera malo es hacerlo legal?

Ya que no se ha cansado de repetir que va a votar a favor de la ley del aborto porque eso reducirá el número de abortos ¿estaría dispuesto a dimitir si no se cumplen sus previsiones? ¿a retractarse públicamente siquiera?

El chiste de Montoro de La Razón del día 18 de diciembre daba la clave exacta: La disciplina de voto no se pone por encima de la conciencia. Si se hace es que se prefiere el partido a las propias convicciones. Bonito ejemplo dan nuestros representantes en cada ocasión que se presenta.

Todavía estoy sorprendida por el caso Haidar. Primero, no había forma de que nadie explicara qué hacía Aminatu en España (¿cómo se deja embarcar en un avión internacional a alguien sin pasaporte?). Luego, tampoco se sabía muy bien por qué le habían quitado el pasaporte (¿qué clase de país es ese que impide la entrada en él a uno de sus ciudadanos?), y, sobre todo, no acabo de entender, dónde está el gran triunfo de la activista, que ha conseguido, tras un montón de días en huelga de hambre, que Estados Unidos y Francia apoyen las pretensiones alauitas ¡estupendo para los intereses saharauis!

Me da la impresión de que si apenas se habla del secuestro de los tres cooperantes catalanes, comparado con lo del Alakrana, es porque las reivindicaciones de los secuestradores se prevé que sean políticas y no económicas. No sé por qué pienso que si esto hubiera pasado en tiempos de Aznar ya estarían los del “no a la guerra” montando pitotes para pedir la retirada de Afganistán.

2010 empieza, otra vez, con una nueva limitación a la libertad de usar tus bienes. Me refiero, claro, a la ley del tabaco, que no permite que uno haga en sus locales lo que quiera. Ya conocemos cómo se las gastan los gobiernos: pretenden convencerte de que hagas lo que ellos te quieren hacer creer que es bueno para ti (en este caso, prohibir fumar en tu local). Y como no lo haces, voluntariamente entonces te obligan a hacerlo, claro, por tu bien. ¿por qué no nos dejarán a los no fumadores que decidamos si nos gusta ir o no a sitios donde se permite fumar?

Hoy he ido a hacerme una radiografía a un centro público. Había jaleo porque la máquina se ha estropeado y nos han enviado a otro centro que, claro, tenía sus propios pacientes por lo que, entre unas cosas y otras, a cada uno le han hecho las placas aproximadamente hora y media después de la hora prevista. Como siempre, hay gente que empieza a hablar entre ellos y a quejarse, al principio tímidamente, pero luego la cosa se va animando y calentando y empiezan los típicos insultos a funcionarios (“Estas están todo el día tocándose el coño y hablando con sus amigas” “Claro, llegan las navidades, se van de vacaciones y a los demás que les jodan”) y las comparaciones: “Si esto fuera la Seguridad Social americana (sic) ya las habrían echado, porque como allí es privada, a las que no valen, ¡fuera!”

¡Ay, Obama, con lo que te ha costado lo de la reforma sanitaria!

10 de diciembre de 2009

GEOGRAFIA TANGUERA- TANGO Y GARDEL PORNOGRAFIA SENTIMENTAL II



Es este un blog de literatura, tango y libre comercio, en el que yo, Gavión, escribo sobre tangos y Zuppi sobre todo lo importante. Por ello debería alegrarme por ser dos entradas :“Tango y burdel” y “Tango y Gardel, pornografía sentimental” las más solicitadas, con diferencia, de todas las publicadas hasta ahora. Sin embargo me barrunto que no es la palabra TANGO la causante de que se hayan encaramado en lo alto del Olimpo, porque hay exactamente otras 32 entradas que tambien la contienen en su título y miran envidiosas desde el suelo a estas dos que copan el tope del marcador. Así pues, rendido a la evidencia y aceptando que la mayoría siempre tiene razón, excepto cuando reclama un chiringuito en la orilla de la playa para marcarse unas cervezas, prometo un regalo al final de esta entrada que a buen seguro será del agrado de mis selectos lectores.

Seguimos con la entrada; atención gilada, campana de largada.

Lo dicho, la década de los 20 fue la de la consagración del tango, y Gardel ayudó como el que mas. Viajó incansablemente a Europa y frecuentó ambientes culturales y artísticos (que no es lo mismo) ayudado por la fascinación a lo argentino que existía en Europa en esas épocas. Estuvo en España tres o cuatro veces e incluso llegó a grabar en Barcelona, si bien muchos de esos temas los volvió a regrabar en Buenos Aires. Triunfó en los Campos Eliseos, en la meca parisina, el Florida, ya mediados los 20 desde su primera canción:

Esa colombina puso en sus ojeras

humo de la hoguera de su corazón


fueron los primeros versos que salieron de la garganta de Gardel en la ciudad de las luces (y a los que estén interesados en el recorrido parisino del tango, les remito a GEOGRAFIA TANGUERA-EL TANGO EN PARIS escrito en este mismo blog)

Ese mismo día de su presentación en París cantó como segundo tema un delicioso FOX-TROT compuesto por su guitarrista uruguayo, recién adquirido, José María Aguilar. A quienes consideren que Gardel y la historia del tango son aburridos, les recomiendo que vean este video:

Siempre acompañado por guitarras: Barbieri, Aguilar, Riverol, Pettorossi, Vivan... se movía en las esferas de la intelectualidad como pez en el agua. Amigo de Benavente o Rosinyol, de Chevalier y de Chaplin, de Samitier o del guardameta Húngaro Platko y del mismo modo anfitrión cuandopersonalidades viajaban a Buenos Aires como Pirandello. Gardel se reunía con “el gran urdidor del grotesco” en el Tortoni, como demuestran algunas de las fotos que cuelgan de la pared en ese histórico café bonaerense. Jugador amante del escolaso, en el tapete o en el hipódromo, del faso y el café, de los autos y los caballos y, aparentemente, poco de las mujeres. Amigo de sus amigos y aficionado a rebautizar a sus colaboradortes, José Ricardo “EL NEGRO” (o de color como se diría ahora), Barbieri “EL BARBA”, Riverol “EL FLACO” o Razzano “EL TURRO”, desafinaba a propósito para que sus músicos no lo creyeran perfecto según nos cuenta Borges. Con una mente preclara para el negocio del espectáculo, adivinó el potencial del cine y a finales de los años 20 inició una carrera cinematográfica meteórica en una época en que su colaboración con Lepera le proporcionó una fecundidad creativa inmensa. Durante estos últimos años, del 25 al 30, había viajado mucho, había actuado mucho, y había perdido mucho dineral al parecer por las ruinosas inversiones que Razzano hacía de las ganancias del artista. Sobre este particular hay quien opina que no fue tan mal gestor, y que los malentendidos o las maladicencias obraron la ruptura. Yo creo que algo de envidia insana debía de haber en Razzano, viendo como la carrera artística de Gardel avanzaba más velozmente cuanto menos tenía que tirar del lastre del “Oriental”, de hecho es famosa la frase que en cierta ocasión comentó: “sí, el pibe lleva la fama, pero yo manejo la guita”.

Esos años de vino y rosas no coincidieron con una etapa creativa de Gardel, quien ocupado de otros menesteres se olvidó de componer, pero en el cambio de década se produjo la alineación de astros que supone el encuentro cósmico más importante en la historia del tango. Gardel y Lepera se conocen. Todo lo referente a este encuentro está escrito en una entada anterior, “Tango y París”, y no voy a volver sobre ella, pero el hecho es que entre los años 30 y 35 se componen

los temas cumbre de la historia del tango a nivel popular. Son pocos, apenas una treintena, con letras de Lepera y para sus películas. Moderado el tufillo porteño, con el lunfardo guardado en un cajón y con aires más internacionales, nadie hay en el orbe que no sepa tararear “Volver”, “El día que me quieras” o“Mi Buenos Aires querido”.

Este cambio había empezado a producirse en Gardel a partir de año 30. En esa época se produce en la Argentina el golpe de estado del General Uriburu, uno más de la larga serie de oprobiosos hechos anticonstitucionales que jalonan la Argentina del siglo XX y que siguen hoy en día produciéndose de forma aún más peligrosa por estar revestidos de legalidad aunque harto discutible. Graba el tema “Viva la Patria” y se marcha avergonzado y con la sensación de empezar a ser poco querido. Ya nunca más volverá a Buenos Aires más que a pasar temporadas y para grabar nuevos temas, pero se convertirá en ciudadano de París y de Nueva York. Buenos Aires, Madrid, París y Nueva York ¿alguien duda sobre la realidad del tango como fenómeno urbano?

Bueno, como decía, el año 31 conoce a Lepera y son seis películas, seis, las que suponen el núcleo duro del universo Gardeliano. Dos rodadas en Francia: “Luces de Buenos Aires” y “Melodíasde arrabal”, y cuatro en Nueva York: “Cuesta abajo”, ”El tango en Broadway”, ”El día que me quieras” y la última que rodó, “Tango bar” y que tiene el honor, junto con la grabación del tema “Guitarra mía” de ser sus últimos registros. Además de estas rodó alguna más, en total once joyas y ninguna con más valor que su presencia.

El año 33 en su última estancia en Buenos Aires, rompe con Razzano y encarga a su amigo Delfino la dirección de sus negocios. En esa época, firma un contrato suculento con la Paramount y abandona por última vez Buenos Aires. De forma premonitoria redacta su testamento que lo fecha un 7 de noviembre del 1933, al día siguiente embarca hacia Nueva York. Solo volvería hecho ceniza para recorrer en hombros de sus conciudadanos los casi cinco mil números de la calla Corrientesque separan el Luna Park del cementerio de la Chacarita.

En 1934 se produce otro de esos hechos que se convierten en cuentas del exitoso rosario del tango de los años 30.Terig Tucci, arreglador y director artístico de Gardel en las películas que este protagonizara en Long Island para

la Paramount, le presenta a un joven, hijo de Vicente Piazzolla, bandoneonista y a la postre alumno suyo. El joven Astor conoce a Gardel y éste le ofrece un papel de “canillita” en la película “El día que me quieras”. 44 años más tarde, Astor convertido ya en el mayor fenómeno de la historia del tango, se lo agradece en una emotiva carta de fácil acceso en Internet ya que no tiene derechos de autor. En su póstuma gira a tierras caribeñas, Gardel quiso llevarse al joven Astor, pero sus padres (los de Astor) no lo permitieron por ser demasiado joven. Los amantes del tango nunca agradeceremos a Vicente Piazzolla lo bastante esa decisión.

Un año y medio, cuatro películas y varios programas radiofónicos después, inicia Gardel una gira de la que ya no volvería. Poco después de rodar el folletín “Tango bar” donde estrena e interpreta como no se ha hecho nunca el tango “Por una cabeza”, le esperan Centroamérica, las Antillas, Venezuela y Colombia. Éxito tras éxito , termina su actuación del 23 de junio en Bogotá cantando el tango de Gardel y Romero que grabó en “Luces de Buenos Aires” con la orquesta de Canaro “Tomo y obligo”. Fue el último. El día siguiente, 24 de Junio de 1935 está grabado a fuego, y nunca mejor dicho, en la historia del Tango, de Argentina y del mundo. Un avión FORD 31 de la compañía colombiana SACO inicia el vuelo desde Bogotá hacia Cali. Entre el pasaje Gardel, Lepera, sus cuatro guitarristas, su profesor de inglés, su secretario,

su masajista y otras personas ajenas hasta un total de 20. El avión hace escala en Medellín para repostar, y a las 15.15 el F31 no puede levantar el vuelo en la carrera de despegue y embiste a otro apareto de la compañía tambien colombiana SCADTA provocando una explosión y un pavoroso incendio del que tan solo sobreviven 5 pasajeros. Entre ellos José Plaja que era su profesor de inglés, y dos de sus guitarristas, Riverol y Aguilar, aunque el primero moriría dos días después a causa de las quemaduras.

A partir de aquí, el mito en un país tan dado a ello:

Poco importa si era o no el gigoló de la Baronesa Wakefield y le salían gratis los cigarrillos Chesterfield.

Poco importa que fuera o no hijo natural de Bertha

Poco importa que fuera novio o no de Isabel del Valle, que se beneficiara o no a la Maizani o que quede en el aire su filiación sexual.

Poco importa que no lo reconociera su supuesto padre, Paul Lasserre, empresario casado y con dos hijos.

Poco importa que sea verdad o mentira la historia del tiroteo en el interior del avión, del atentado de un rival artístico o de la disputa de honor entre las dos compañías aéraes rivales.

Poco importan las voces que juran que Gardel sobrevivió al fuego y ocupa las tardes tomando Dry Martini con Elvis mientras contemplan en Menphis cómo se oculta el sol tras el horizonte.

Poco importa, o mucho, porque no hay mito sin magia, como no hay tango sin mito.

Hoy, dia 11 de diciembre, día mundial del tango,un abrazo a mis incondicionales y que Dios salve a nuestra música, que le va a hacer falta después de lo de la UNESCO, y AQUÍ está lo prometido.

GAVION

14 de noviembre de 2009

GEOGRAFIA TANGUERA XXVII- Tango y Gardel, pornografía sentimental

Zuppi me abruma con 4 ó 5 entradas seguidas fruto, según dice ella, de su incapacidad laboral transitoria. No terminan de convencerme sus razones porque la incapacidad laboral mía es, aunque velada, permanente y eso debería proporcionarme un caudal creativo similar al del Paraná. A las pruebas me remito, esto no es así.






Sin embargo no es Zuppi, sino Estrella Morente, quien me empuja a lanzarme a este suicidio, a esta impúdica exhibición de pornogrfía sentimental, porque esto, y no otra cosa, es para un amante del tango hablar de Gardel. Aún siento el sabor a vómito que me produjo escuchar ayer su versión del tango de Gardel y Lepera “Volver”, tango que interpreta la mema de Penélope Cruz en la no menos mema película del echado a perder Almodovar (¿dónde está el Almodovar de “La ley del deseo”?). “Esto merece una pronta restitución” me dije. Busqué a Sábato, a Borges, a Cortázar o a Gómez de la Serna pero no encontré a ninguno, así pues no me queda más remedio que desnudarme yo solo.













Se acerca el 11 DE DICIEMBRE que se declaró hace unos años como DÍA MUNDIAL DEL TANGO. Dos grandes acontecimientos planetarios se produjeron esa fecha, aunque con diez años de diferencia, mucho antes de que naciera Pajín. El que nos ocupa es el siguiente: el 11 de diciembre de 1890, a las dos de la madrugada, en el hopital de la Grave, número 78 de la rue Reclusane de Toulouse, DªBertha Gardes, hija de un humilde sombrerero de Toulouse y soltera a más señas, da a luz a un niño con nombre y apellidos, Charles Romualdo Gardes : CARLOS GARDEL.

Aficionado al tango como soy no puedo hablar de Gardel sin sentirme como en un terremoto en Kobe. En mi cabeza copulan excitadas vidalas, estilos y payadas, minas y grelas, otarios, bacanes, guardia vieja y guardia nueva, orquestas típicas, tango-canción, sinfonismos, cortes y quebradas, Troilo, Piazzolla y PERÓN (“no se puede convencer a este pueblo si uno no tiene la sonrisa de Gardel”)

Gardel es para los tangueros como el cielo para la Madre Teresa de Calcuta, como el embuste para Zapatero, como Belcebú para Aído, como el limbo para Rajoy o como el robo para Teddy Bautista, es decir, guía, faro y destino. No creo que haya nadie tan intrínseca y obsesivamente unido a su obra como Gardel y el Tango. “Gardel no es el mejor cantante de tangos, Gardel es el Tango” decía Gómez de la Serna, amante y conocedor del tango aunque extranjero, como Magaldi, como Corsini o como el propio Gardel.

A principios del 1893 DªBertha y el pequeño embarcan en Burdeos a bordo del paquebote “Don Pedro” con destino a Buenos Aires, a donde llegan el día 9 de Marzo. Carlos Gardel nace en Buenos Aires a los dos años de edad procedente de no se sabe bién dónde. Ni falta que hace. Se crió en el barrio del Abasto, donde ya he dicho alguna vez que se encuentran dos de los lugares en los que más a gusto me encuentro oyendo tangos, La Vaca Profana y el Club Atlético Fernández Fierro, y allí no se hablaba francés, sino español y cocoliche, jerga usada por los inmigrantes italianos y que estaba muy presente en en los sainetes del teatro popular. Zanjamos así el asunto de su nacionalidad. Argentino, uruguayo, francés o por qué no, más catalán que el propio Colón. Y si uno no es de donde nace, sino de dónde paga impuestos (o de dónde se los roban, para ser coherente con este blog) podría ser incluso norteamericano. Esto pertenece al mito, y está bien que así sea.










Por aquel entonces, la música popular dominante era la criolla. Vidalas, cielitos, estilos... y el formato más popular era el del payador. Los payadores, herederos de una tradición española e italiana, se dedicaban a ir de pueblo en pueblo cantando y retando a otros payadores locales. Estas discusiones, musicadas generalmente en octosílabos, eran cantadas a contrapunto, esto es uno cantaba algo y el otro tenía que responderle.

“encontrándose dos juntos
es deber de los cantores
el cantar a contrapunto”
se puede leer en el Martín Fierro.

Ahora los cantantes raperos presentan como algo innovador lo que ellos llaman “peleas de gallos”, que no es mas que otra manifestación de este mismo fenómeno. La vanguardia se encuentra en el pasado.

En los primeros años del siglo XX Buenos Aires recibe 2 millones de inmigrantes, el país cuenta con 21000 KM de vías férreas y es la cuarta renta per cápita mundial más alta, según cuenta Blasco Ibáñez en su libro de viajes “Argentina y sus grandezas”. Algunos de estos payadores (Gabino Ezeiza, Bettinoti...) dejan el campo y acuden a la ciudad. Intentan, con poco éxito, perder el olor a cuero y potro. Gardel ya canta, y no sólo en la ducha como yo, o en la intimidad como Aznar, y en el Abasto comienza a ser conocido.














Por aquel entonces Gardel compra para él y su madre la casa de la calle Jean Jaurés 735. Allí vivió Bertha, su madre (¿quién sabe si adoptiva?) hasta su muerte en 1943. La casa estuvo cerrada muchos años hasta que en 1973 el grupo “Sexteto Mayor” ( magnífico grupo que liderado por Libertella y Stazo han paseado el tango por medio mundo) la convierten en tanguería. ¡Cómo se echa de menos en el mundo tanguero a Libertella!. Precisamente estábamos Zuppi y yo en Buenos Aires celebrando el Día mundial del Tango un 10 de Diciembre de los primeros años del 2000 cuando “La orquesta Petitera” nos dió la noticia en el Tasso. Como si fuera Morrison, lo encontraron fiambre en su habitación de un hotel en París.

Actualmente, la casa de Jean Jaurés se puede visitar por estar abierta al público como Casa-Museo de Carlos Gardel. La muestra que allí se exibe se queda algo corta, pero no deja de ser un lugar de culto para los tangófilos. Muy cerca de aquí se encuentra un lugar muy conocido en los circuitos tangueros turísticos: La esquina Carlos Gardel. Una tanguería “for export”con espectáculos muy bien montados aunque carentes de alma y a precio de turista. En fin, es lo que les gusta a los autobuses de japos que lo frecuenta, y a algunos amigos de mis suegros. Más interesante es coincidir en la plaza de delante, y alrededor de la estatua de bronce desde donde Gardel vigila el barrio, con un concurso de aficionados que quieren dejar de serlo y que no sé realmente si seguirá existiendo. Se convocaba bajo el título de “Andá a cantarle a Gardel” que es una frase hecha equivalente en España a “no me vengas con cuentos” y donde se demuestra que si bien casi todo el mundo que llega es porque vale, ni mucho menos todos los que valen llegan.

Bueno, vuelvo a la historia, que esta entrada es una biografía, no un libro de viajes.
Gardel ya establecido y conocido en su barrio frecuenta el Café de los Angelitos. Tambien de ese lugar es “cafeligrés”(afortunado palabro inventado por Antonio Pau, del que recomiendo su entretenido libro “Música y poesía del tango” de la editorial Trotta, una de mis fuentes de inspiración) el payador Bettinoti que le pone el sobrenombre de “Zorzal Criollo”, y que organiza un encuentro entre Gardel y un músico uruguayo tambien con cierto renombre, Razzano. El encuentro se produce en la casa que el pianista Gigerra tenía en la Calle Guardia Vieja. Al menos eso dicen las crónicas aunque yo no me creo que en una época en la que no había surgido la Guardia Nueva (que es de los años 20) existiera ese nombre, al igual que la Gran Guerra no se pudo llamar I Guerra Mundial hasta que no tuvo lugar la segunda.


El caso es que acaba de nacer el dúo GARDEL-RAZZANO , que transitó la escena popular durante quince años, y que es en sí mismo una pequeña metáfora de la gran historia del tango. Terminó musicalmente allá por el año 25, tanto por el agotamiento de la garganta de Razzano como por el imparable ascenso de la estrella de Gardel, aunque siguieron siendo socios hasta que el año 1933 rompieron definitivamente por agrias discusiones económicas. Al principio se dedican a los estilos y aires criollos y van afianzando su fama hasta que en el año 1913 se produce su inesperado debú en el selecto cabaré “Armenonville”, émulo del que por esas féchas existía en el Bois de Boulogne de París y al que Juan Maglio le dedicó un famoso tango. El éxito fué inmediato y durante más de diez años estuvieron en la cresta de la ola convirtiendose en los cantantes populares de la clase alta y de las personalidades extranjeras que visitaban Buenos Aires, incluidas las coronas británica e italiana. Famosa es la anécdota de un Eduardo de Windsor, curda de gin y semillón, acompañándolos entusiasmado armado con un ukelele.

Durante la segunda década del 900 se produce se produce en la música popular rioplatense un hecho fruto del cambio social que revoluciona la ciudad. Entra en escena una nueva generación de músicos, algunos de ellos ya 2ª ó 3ª generación de inmigrantes, con una preparación musical académica y libres ya del complejo de extranjero. Surge lo que se dio por llamar “Guardia Nueva” y cuyo principal representante es Julio de Caro. Julio de Caro también había nacido un 11 de Diciembre, y este es el otro gran acontecimiento que hace de ese día el elegido como Dia Mundial del Tango. La nueva ciudad, la nueva sociedad, buscaba una expresión musical propia que la distinguiera del campo, del gaucho y de lo criollo. De Caro abre el camino y el Zorzal, que es un tipo listo para el negocio del espectáculo, se da cuenta de que el Tango debe ser ese estilo propio de la nueva realidad sociodemográfica de un Buenos Aires efervescente.

Ese mismo cambio que se produce en el universo musical del Rio de la Plata se produce a pequeña escala en el dúo Gardel-Razzano. Entre el año 17 y el 25 el dúo graba 305 temas de los cuales 74 son a dúo, sólo 6 en solitario por Razzano y 228 (entre ellos unos 150 tangos) por Gardel. Sin contar los 13 que graba en Barcelona aunque, desgraciadamente para el tripartito, todos en español. La importancia de Gardel y del Tango en la producción del dúo es tambien fiel reflejo del cambio musical reinante.

La elección del año 1917 no es casual. Se producen ese año dos circustancias cruciales en la historia del Zorzal, y por tanto del Tango. La primera es el estreno cinematográfico de Gardel. El título de esta película es “FLOR DE DURAZNO”, una película ¡¡MUDA!!, lo que da prueba de la enorme popularidad de la que ya gozaba en esa época. Porque ni el Método del Actor's Studio, ni el distanciamiento Brechtiano habían colonizado al Zorzal, que actuar, lo que se dice actuar, actuaba de pena. Si encima no se le podía oir cantar, ya me dirán ustedes. Por cierto, el apodo de “el mudo” era otro de los que se usaban con Gardel. La importancia de esta faceta actoral se verá diez años más tarde, cuando reinicie, consciente del potencial propagandistico de la gran pantalla, una carrera cinematográfica que llevará al estrellato mundial tanto al “Mudo” como al Tango.
El segundo hecho es fundamental en la historia del tango, el estreno en el teatro Empire en la esquina de Corrientes y Maipú (o en el Esmeralda, actual Maipo según otras fuentes), en pleno centro bonaerense, del tango “MI NOCHE TRISTE”. Este tema es el resultado de poemizar con una letra del bardo Pascual Contursi la musica del tango “LITA” compuesto por Castriota unos años antes. Este tema y esta fecha establecen el origen del denominado “Tango-canción”, esto es, una historia literaria contada en un lunfardo que empezaba a ser seña de identidad porteña, con una nueva melodía que irrumpía con fuerza entra los estilos camperos.
Gardel la grabó en 1917 aunque la versión más conocida es la que regrabó con sus guitarras el año 1930. Era muy difícil encontrar la versión del 17, pero... ¡Oh, bendita internet! ¡Abajo el canon, muera la SGAE! Si pinchais aquí podréis oirla.

Poco a poco el dúo Gardel-Razzano va perdiendo criollismo y ganando tangueidad, paralelamente al despegue de Gardel y al ocaso de Razzano, algo mayor y con menos encanto popular que el Morocho. Continuaron juntos hasta 1925, fecha en que la garganta de Razzano no quiso más. Aún les dio tiempo en 1923 de hacer su primera gira europea, realmente española, junto su guitarrista José Ricardo. Como dúo compusieron muchos aires criollos pero pocos tangos, aunque entre ellos se encuentre “Mano a mano”, que es probablemente el tango culpable de que yo me encuentre atrapado en esta chaladura:

“nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado
no me importa lo que has hecho, lo que hacés o lo que harás
los favores recibidos creo habértelos pagado
y si alguna deuda chica, sin querer, se me ha olvidado
en la cuenta del otario que tenés, se la cargás
.
.
Y mañana cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa'ayudarte en lo que sea, cuando llegue la ocasión”






Mucha, mucha gente ha cantado este tema, y todos imitando a Gardel. Porque esa es otra de la muestra de su grandeza: a Gardel no se le versiona porque no puede haber nada que lo supere, a Gardel se le imita hasta donde se pueda llegar, y cuantos más le imitan, más razón tenemos todos aquellos que pensamos que “Este Carlitos cada día canta mejor”.
Un abrazo a mis incondicionales
GAVION

5 de noviembre de 2009

LITERATURA POPULAR VI. YANQUIS

Siguiendo con el post anterior, traigo ahora imágenes captadas en Nueva York que dan muestras de algunos rasgos del carácter de los estadounidenses.
Son prácticos...
“Por favor, no dé de comer a las palomas, es antihigiénico e ilegal".
Comerciantes...

"Sermones (pronunciados) en St Thomas, 25 centavos."

"¿Sabía que la Catedral de San Patricio tiene dos tiendas de regalos?"

Que les gusta colaborar con su ciudad (y que se sepa)...
Los bancos y árboles están llenos de placas con leyendas encargadas por quien los ha pagado y normalmente en memoria de parientes o amigos muertos. Por no hablar de las interminables listas de donantes y benefactores que hay en las instituciones públicas o privadas, tan omnipresentes como las listas de caídos en diversas guerras de los pueblitos franceses.


"En memoria de Ben Gordon, un orgulloso neoyorkino"

Y, sobre todo muy...eso, muy yanquis:


"Ólvidate del perro: cuidado con el dueño"


Creo que le voy a enviar esta foto a Jorge Valín...


4 de noviembre de 2009

LITERATURA POPULAR V. GABACHOS

Creo que una de las maneras de entender la idiosincrasia de un país es fijarse en la forma en que se comunican con sus vecinos o ciudadanos por medio de letreros.

Durante un viaje por la Borgoña obtuve, entre otros, los siguientes.

Lo que me hizo pensar que los franceses son un poco cursis...

prolijos...


y obsesionados con los horarios...

Debe ser comodísimo circular por una calle pendiente de los minutos y del calendario escolar.