25 de octubre de 2009

OTOÑO DE CONVALECENCIA (II). LECTURAS

Tenía pendiente, también, escribir sobre las lecturas de este verano pasado.

Me costó arrancar. Tenía un par de libros empezados que no me enganchaban (no diré cuáles porque otra entrada que tengo pendiente es la de los libros que no he podido terminar) y llevaba un tiempo de sequía lectora.

Hasta que cayó en mis manos Rabos de lagartija de Juan Marsé.

Es un placer leer a Juan Marsé. Es uno de esos escritores que tiene un excelente dominio del lenguaje y que cuenta historias aparentemente anodinas (como la de este libro, sin ir más lejos), pero manteniendo tu atención en vilo. Tiene un original recurso narrativo y, al final del libro, no se sabe qué ha pasado realmente y qué está solamente en la imaginación del protagonista.

No he leído todo de Marsé. Últimas tardes con Teresa fue lo primero, siendo adolescente y me impactó (hasta me hizo beber cubalibres, que nunca me han gustado). Luego, años más tarde, pasaron por mis manos La oscura historia de la prima Montse y Ronda del Guinardó. Todas me gustaron. El único pero a mi manera de ver es que no sale del Guinardó, pero hay escritores que se encasillan de mucha peor manera.

Por ejemplo, la autora del siguiente libro que leí, El libro de los muertos de Patricia Cornwell.

Sigo leyendo a Patricia Cornwell en consideración a los buenísimos ratos que me hicieron pasar las primeras novelas de la doctora Scarpetta, pero la verdad es que ya no están a la altura ni de lejos. Los argumentos son cada vez más retorcidos e increíbles. Los protagonistas, cada vez más cargantes y dislocados. en especial la insoportable Lucy (que además pasa por ser el alter ego de Cornwell), pero la propia Scarpetta no se queda muy atrás. Ni siquiera Marino, el que resultaba más humano de todos, se libra y se convierte en esta entrega en un tipo repulsivo. Está bien, lo sabemos, Lucy es un genio y es la más lista y sabe de todo. La informática no tiene secretos para ella, pero tampoco las armas, los laboratorios, los helicópteros, las motos, los coches ni la dieta macrobiótica. La doctora es la mejor en su campo, aunque desde el primer libro no la hemos visto hacer ni un curso de reciclaje, pero aun así está más al día de todo que nadie, y además tiene tiempo para ser una excelente cocinera, una experta en vinos, comprarse una ropa estupenda y seguir siendo una mujer atractivísima a la que todos los hombres miran con deseo (aunque debe tener ya cerca de sesenta y jamás se le ha visto preocuparse lo más mínimo por su aspecto). Todo eso sería soportable (ya lo hemos soportado en otras novelas), pero es que ahora, además, todo se vuelve muy global: cualquier cosa que pasa sale en las noticias de todo el mundo, los blogueros más leídos dedican páginas a la doctora Scarpetta y las estrellas mediáticas hablan de ella, hay hackers que se molestan en buscar la historia médica de Lucy y colgarla en la red y sus empleados la leen inmediatamente. Más de lo que se puede soportar. Lo acabé. Hasta lo leí con interés, pero me lo pensaré antes de comprar el siguiente, si es que Cornwell no se da cuenta antes de que su gallina de los huevos de oro está más que moribunda.

Así que cambié de tercio totalmente y leí una novelita que me dejaron de Nuria Roca. Sí, sí, la presentadora de televisión. La novela se llama Los caracoles no saben que son caracoles y es, al parecer, su primera novela después de publicar un libro de relatos cortos y fue escrita por encargo.

Una novela entretenida, y escrita con gracia. Pero lo más curioso de todo es que la novela no tiene tema. Se cuenta una historia, sí, y hay un comienzo y un final que coinciden con dos momentos importantes en la vida de la protagonista. Pero lo que pasa entre uno y otro tiene muy poco sentido y ninguna conclusión. Es el buenismo. Viene a ser algo así como “sé tú misma y al final todo sale bien y nos queremos mucho todos”. Gilipolleces. Novela de usar y tirar.

Luego le di a dos novelas de Isabel San Sebastián: La visigoda y Astur. Las leí en ese orden, que es también el de publicación, aunque la historia del segundo es la precuela de la del primer

libro. Son libros originales por el momento histórico que describen, los inicios de la reconquista en el embrionario reino de Asturias. La visigoda es la historia de Alana, una joven de familia de la baja nobleza rural, que es secuestrada y llevada a Córdoba como parte del tributo que el rey cristiano pagaba al rey moro. Luego, tras varias peripecias se casa con uno de los caballeros del rey Alfonso. Está escrito en primera persona y resulta interesante, aunque tiene un estilo un tanto prolijo (me temo que parecido ¡ay! al mío) que lo hace un poco árido de leer. Además, seguramente porque la historia fue así dado que la novela está primorosamente documentada, resulta lento el desarrollo de la trama. Tantas batallas y tantos saqueos para apenas avanzar unos palmos en la tierra conquistada, perdida y recuperada varias veces. Asesinatos e intrigas sucesorias en ambos bandos. Periodos de tregua y alianzas y traiciones y, por encima de todo, la guerra. La guerra omnipresente, agazapada, asfixiante, amenazante, que puede venir en cualquier momento y de cualquier parte. La guerra sin reglas ni piedad.

Me gustó más Astur. Cuenta la historia de Huma e Ickila, los padres de Alana, la heredera e un castro astur y un noble visigodo. La historia transcurre, claro, unos treinta o cuarenta años antes que la otra. Está escrita en tercera persona, esta vez, y lo mejor es la descripción de la vida en el antiguo pueblo astur (nada agradable, como se puede imaginar) y las costumbres y usos sociales que tenían, en particular el papel de las mujeres en la sociedad. La historia en este caso también da muchas vueltas y le cuesta avanzar por momentos, pero al estar dividida en dos planos resulta más amena.

Estas son las primeras novelas de Isabel San Sebastián y realmente creo que le espera un buen futuro como novelista, aunque debe pulir un poco su estilo para hacerlo más ligero.

Después ya empecé La virtud del egoísmo de Ayn Rand, pero ya se sabe que yo a esta autora le dedico entradas individuales, así que, guardo el comentario para la próxima.

20 de octubre de 2009

OTOÑO DE CONVALECENCIA (I). ANTIABORTISMO


Por hacer cosas inadecuadas a mi edad, me veo como el Lute en “Camina o revienta”. Así que voy a procurar no perder el tiempo miserablemente y adelantar algunas cuestiones pendientes. Entre otras, publicar cosas que quería escribir en el blog.

Lo primero, lo importante. No pude estar en la manifestación provida del día 17 por mi accidente, y bien que lo lamenté.

Ya he expresado mi opinión sobre el aborto, pero me parece conveniente añadir nuevas matizaciones.

Me da mucha rabia que se asocie la posición antiabortista a posturas ideológicas y, sobre todo, religiosas, cuando me resulta simplemente una cuestión biológica (¿en qué momento empieza la vida humana?) y filosófica (¿es respetable la vida humana en toda circunstancia?).

Hoy hablaba con pollito sobre el asunto y me daba dos claves de la cuestión. Una: ella piensa que es inútil enseñar ecografías o modelos de fetos de catorce semanas a los abortistas. El razonamiento de las Aídos no es “como no es un ser humano, puede abortarse”, sino “como debe poder abortarse, eso no puede ser un ser humano”. Dicho sea de paso, yo no estoy muy de acuerdo en esa estrategia “sentimental”: cuando algo es humano, es humano, aunque parezca un gusano. Se abortan fetos y embriones y no bebés. Se defiende la vida del embrión aunque no tenga ojos o no sonría. No puede asociarse el derecho a la vida a ser “mono”. A ver si va a tener menos derecho a la vida el Fary que Brad Pitt.

Dos: Según me dijo, oyó unas declaraciones del representante de las clínicas abortistas “El aborto libre es imprescindible para la sexualidad libre”. Siempre había creído que la libertad incluía la responsabilidad por las propias acciones, pero se ve que ya no es así. La gente es capaz de ver bueno todo aquello que le conviene. Otra reflexión, a este hilo: tampoco me parece bien apoyar la estrategia antiabortista en que las clínicas hacen negocio. Hacer negocio no es malo. Es malo abortar.

En fin, podría seguir mucho más, hablando de la hipocresía de apoyar las asociaciones de enfermos y discapacitados pero luego considerarlos personas con menos derecho a nacer (incluyendo el presentar la selección genética como algo estupendo cuando no es ni más ni menos que elegir entre varios hijos por su salud o, peor, por su compatibilidad con un hermano ya nacido que se convierte en patrón (involuntario) de la idoneidad de sus hermanos para ser dignos de vivir...) o la de considerar el sexo algo deseable y fomentable desde edades bien tempranas y luego escandalizarse de que crezcan los embarazos adolescentes, las enfermedades de transmisión sexual, la prostitución infantil y la pederastia.

Una vez hablando con un amigo del diferente tratamiento que daba el gobierno al tema del tabaco y al del sexo, me decía: “es que fumar es malo y follar es bueno”.

"Pues yo preferiría que mi hija de trece años fumara a que follara ¿y tú?”

4 de octubre de 2009

Geografía tenguera XXVI- Soledad Villamil y la inmateriabilidad del tango

No soy muy aficionado al cine, que me parece por lo general una actividad sobrevalorada y una artesanía (que no un arte) en la mayoría de los casos plebeyizada. Sin embargo, uno de mis fetiches tangueros, soledad Villamil, acaba de estrenar en España una película dirigida por Campanella y coprotagonizada por Darín: “El secreto de sus ojos”. Yo vi esta comedia-thriller el mes pasado en Buenos Aires el día siguiente a su estreno en los cines que la INCAA tiene en la Plaza del Congreso, justo enfrente de esa librería, madriguera de liberales, que allí tienen las Madres de Mayo. La entrada me costó 4 pesos, aproximadamente 0.80 euros. La peli está bastante bien, a pesar de Darín, cuyo mejor mérito es lo bien que hace de argentino película tras película. Campanella ha adquirido en su paso por Hollywood algo que no tenía. De todas formas, de las cuatro películas de Campanella que yo conozco (“El mismo amor, la misma lluvia”,”Luna de Avellaneda”,”El hijo de la novia”, y esta última) me quedo con “El mismo amor, la misma lluvia”. Este nombre es un guiño tanguero del director, pues es una estrofa de un precioso tango de Cadícamo y Tinelli llamado” Por la vuelta”, al igual que “la vidriera irrespetuosa” lo es de Cambalache, y tiene algunas escenas memorables como aquella del joven director de obras de arte y ensayo que acaba a tortas con sus espectadores por no entender nada de su película. Pero no voy a hablar de cine, ni de Campanella ni de Darín, pues carezco de esa sensibilidad, al parecer generalizada, que hace ver pose de gran actor a lo que a mí me parece el gesto de un tipo al que le cuesta respirar. Yo vine aquí a hablar de Soledad Villamil.


Conozco y sigo a la Villamil desde hace diez años y he hablado con ella en varias ocasiones. La primera vez que la vi fue en un espectáculo que marcó época. Un espectáculo tierno, evocador y divertido llamado Glorias Porteñas en el que se hacía un recorrido por la historia musical de los años 20-30-40. Fue en Diciembre del 99 en el C.C.del Sur, en la calle Caseros, donde empieza el barrio de Barracas. Pasearon más tarde el espectáculo por algunas ciudades, entre ellas Madrid, donde actuaron en la casa de América. Villamil era por esas fechas, una joven actriz, cantante y presentadora de televisión con la capacidad de llenar el escenario de ingenuidad, y así ha seguido siendo hasta ahora. Curiosamente muy alejada de los papeles que interpreta en el cine, con personajes de carácter y contradictorios.


En el espectáculo de Glorias Porteñas (como digo estupendo y aún muy recordado) compartía escenario con dos compañeros guitarristas y cantantes que hoy en día son de lo mejor, cada uno en su estilo, de la escena bonaerense. Bryan Chambouleyron y Silvio Cattaneo. Bryan colaboró con Morgado y con Lidia Borda y lleva ya varios discos en solitario. Todos estupendos por ellos mismos y por la labor de recuperación de temas algo olvidados de la época dorada .Toca y canta sin más acompañamiento que su guitarra, y lo hace de maravilla. A poco que te guste el tango no puedes perdértelo si tienes la ocasión. Silvio conserva su nombre artístico de Glorias Porteñas: Ofidio Della Sopa y se dedica al tango humorístico algo asainetado. Un tipo de espectáculo que tuvo mucho éxito y que trata de recuperar. El es el autor de sus propias canciones y el director del espectáculo, para el que cuenta con un dúo de guitarras llamado “Las cuerdas flojas”. Es un genio aunque su humor es profundamente porteño, y por tanto difícilmente exportable. Precisamente estuve hace unos días oyéndolo en La vaca profana en la calle Lavalle, riéndome a mandíbula batiente en la presentación de su nuevo disco “Propulsión a tango”. Cuando acabó, estuvimos compartiendo faso y cerveza. Un tipo estupendo al que tampoco podéis perderos si llegara la ocasión.
Volvemos a la Villamil. Una vez agotado el proyecto de Glorias Porteñas le perdí el rastro hasta que fui a ver le película “El mismo amor...” en el espacio cultural Tita Merello que creo recordar que está en la calle Maipo. Después la volví a ver en “El oso rojo”. Otro periodo sin saber nada de ella hasta que se me cruzó en el C.C.de la Cooperación a donde había acudido a ver a Jacqueline Signaut. Resulta que son amigas y cantó algunas canciones con ella. Estuvimos hablando y le pregunté por sus proyectos. Me dijo que iba a hacer una película con Peretti. La peli se llamó “No sos vos, soy yo”, una divertida aunque algo ácida comedia. Grabó al año siguiente un disco estupendo que gano el premio Gardel al mejor disco de música ciudadana de hace dos o tres años en el que introdujo además de tangos algún que otro tema de folclore argentino.El disc se llama “Canta” y la verdad es que le quedó perfecto .En agosto del año pasado fuimos a oírla en el marco del festival Mundial de tango al Teatro ITF. Cantó los temas de este último trabajo , pero amenazó con la pronta publicación de uno nuevo. Así pues ,en esta última excursión austral fui al Torcuatto Tasso, donde actuaba. Para este último disco le ha “robado” a la Signaut a su arreglista y director musical, Jose Teixidó. Teixidó es un músico estupendo y aunque a mí no me guste demasiado este último trabajo, es cierto que tiene un aire algo alejado de las cavernas rioplatenses sin duda buscando algo más tibio y digestivo. No me acaba de convencer que introduzca boleros e incluso alguna copla, pero si el mundo ha sido capaz de sobrevivir al trío formado por Willy Nelson, sus trenzas y julio Iglesias, será capaz de sobreponerse a esto. Tendré que oírlo unas cuantas veces a ver cómo envejece.
Soledad, Bryan, Silvio, en fin, vaya escuela la de Glorias Porteñas. Los amantes del tango lo llevamos en el corazón.

Voy acabando. En este último viaje a Buenos Aires ,estuve en un espectáculo en la confitería del Hotel Castelar, en Av. de Mayo. En este hotel estuvo hospedado García Lorca (Federico para los amigos) el año1933 en el estreno austral de su obra “Bodas de sangre” en el Teatro Maipo. Llegó para una semana y se quedó varios meses cometiendo el error de volverse, y a las pruebas me remito. Pero la historia no se puede cambiar por mucho que nuestros electos ladronzuelos lo intenten. Actuaba un grupo de tres guitarras-cantantes uruguayos llamado “Los cigarros”, porque eran hombres y cantaban en vez de laburar. Me harté de oír milongas uruguayas, candombes y Fox-trot, que al parecer es algo habitual en las murgas carnavaleras de Montevideo. Lo cuento porque “es este un proyecto de reconocimiento tanguero entre las dos orillas del río de la Plata, de forma que actúan artistas uruguayos en lugares emblemáticos de Buenos Aires y grupos argentinos en locales notables de Montevideo. Este programa es parte de uno más amplio en el que estamos trabajando para que el tango obtenga el reconocimiento de bien cultural intangible (o algo así) por parte de la ONU...” ahí ya desconecté de la charla, que yo cuando oigo la palabra ONU dejo de atender, no sea que me cuelen un discurso de Gadafi. Además ¿qué demonios quería decir eso de “bien cultural intangible”? Porque puestos a tocar, si dejas de lado a este gobierno y a su más infame representante (la carnicerita de los Gazules) que se hartan de tocarnos los cataplines, no hay nadie que toque más que los músicos. Tocan el violín, tocan el bandoneón, tocan el piano. En fin, por tocar que no quede. No entiendo lo de la intangibilidad del tango. Pues bien, hoy he leído en la prensa que el Tango, junto al silbo gomero, han sido declarados Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. No era la ONU, sino la UNESCO (tanto monta) y no era intangible, sino inmaterial, menos mal. La reunión de estos prohombres ha sido en Abu Dhabi, que como todo el mundo sabe tiene gran peso en el circuito de los patrimonios de la humanidad y no hay constancia de que los registros sonoros aportados por Gomeros y Rioplatenses no hayan sido intercambiados de forma fortuita, aunque eso tampoco tiene importancia, pues dudo que notaran el gazapo los expertos de la UNESCO. En cualquier caso y, aún sin saber si esto es bueno del todo, enhorabuena. También ha sido reconocido con este curioso honor, emanado de tan dudosa corte, el Tribunal de la Aguas de Valencia y el Consejo de Hombres Buenos de Murcia. Espero que esto no sea el principio del fin de estas dos cortes milenarias y milagrosamente a salvo de los manejos de la vice y su faldero fiscal.

GAVION

15 de septiembre de 2009

UNA CRISIS Y CINCO ERRORES...PERSISTENTES

Gracias a posodo tengo un ejemplar dedicado del libro “Una crisis y cinco errores” de Carlos Rodríguez-Braun y Juan Ramón Rallo que edita LID. Tenía pendiente hacer la reseña, y llevaba unos días dándole vueltas a la forma de enfocarla, cuando ayer leí algo en el periódico que me dio la idea.



Y es que en la introducción, los autores muestran su preocupación ante cinco puntos de vista que suscitan un asentimiento casi universal, independientemente de latitudes e ideologías, a propósito de la crisis.
El primero de ellos, y por tanto el primer capítulo del libro, es la idea de que la culpa política de la crisis es el liberalismo y el tercero, el papel crucial que en la misma ha tenido el mercado libre.
El libro trata, precisamente, de refutar los cinco errores (estos dos y los siguientes: que la culpa de la crisis es de la codicia, que los rescates bancarios son inevitables y que hace falta aumentar el gasto público para crear empleo).
El libro es cortito (unas ciento veinte páginas) y está estructurado en una introducción, cinco capítulos que se refieren cada uno a los cinco errores reseñados y unas conclusiones.
El primer capítulo desmonta el error de que la culpa de la crisis es del liberalismo demostrando que el Estado ha aumentado sin parar en casi todo el mundo.
Bien.
A mí me convence, pero me temo que la mayoría de la gente no verá siquiera la relación entre liberalismo y Estado. Yo creo que casi todo el mundo piensa que el liberalismo consiste en que hay unos cuantos tipos muy ricos que hacen lo que les da la gana (especialmente con sus trabajadores).
El segundo capítulo desmonta el error de que la culpa de la crisis es de la codicia, indicando que la codicia ha existido siempre, tanto en tiempos de crisis como de bonanza, y también que los comportamientos que ahora se tachan de codiciosos, se consideraban perfectamente juiciosos en el momento en que se dieron.
El capítulo más interesante es también el más largo, el tercero, el que se refiere precisamente al mercado libre. En realidad, se refiere al negocio bancario y al fenómeno de apalancamiento. La primera vez que yo leí sobre eso (precisamente a Rallo en una de sus entradas en su blog de liberalismo.org) me costó creer que realmente los bancos funcionaran así. Mis conocimientos sobre economía son muy básicos y me pierdo entre los conceptos (“Los otros días leí cómo funcionaba la caja de cambios de un Ford Lotus y tampoco entendí un pito”, como decía Felipe a Mafalda después de ver el comportamiento de Susanita), pero con las explicaciones de Rodríguez-Braun y Rallo te haces perfectamente una idea de por qué hay gente que se hace riquísima jugando con los productos financieros (y de por qué hay gente que se arruina miserablemente haciendo lo mismo) y cómo los gobiernos se juegan los ahorros de todos solamente subiendo o bajando arbitrariamente los tipos de interés según sus análisis cortoplacistas.
Entendí mucho mejor las causas de la crisis, pero no me quede nada tranquila, si les digo la verdad.
Los dos últimos capítulos se dedican a desmontar las ideas de que hace falta que el Estado rescate los bancos y que aumente el gasto público para crear empleo.
Me temo que también estas son batallas perdidas por ahora.
La ciencia económica es antiintuitiva y cuesta mucho hacer comprender a alguien que lo importante en la economía no son los efectos inmediatos y visibles sino los derivados e invisibles, los que se producen por el hecho de cambiar las condiciones bajo las cuales toman sus decisiones millones de personas. Y que, aunque a la hora de hacerlo la mayoría de la gente tiene en cuenta la legislación, los intereses personales son un acicate infinitamente mayor.
Para más INRI, el periódico que hace ese comentario sobre el libre mercado como culpable de la quiebra de Lehman Brothers, es ¡LA RAZÓN! en el que el propio Rodríguez-Braun es columnista habitual.
Otro ejemplo de que nadie es profeta en su tierra.

PS: Gavión ha vuelto a hacerlo. De su último viaje a Buenos Aires, perdido entre una montaña de discos y libros de tangos me ha traído "La virtud del egoísmo" de Ayn Rand. Ya les contaré.

3 de septiembre de 2009

LA DUQUESA, LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y LA LINTERNA.


Estos días he recordado una columna de Javier Marías de años atrás en las que se quejaba (con razón) de la ignorancia de los responsables de doblaje de una película. Salía un cura bendiciendo y los subtítulos rezaban (nunca mejor dicho): "En el nombre del Padre...del Hijo...y del Santo Fantasma" (!!!???) traduciendo literalmente "Holy Ghost".

Lo he recordado viendo los comentarios que sobre los letreros que lucía el vestido de la Duquesa de Alba hacían los periodistas del corazón, refiriéndose a los "mensajes hippys" de amor, esperanza y fe ¿no les chocaba la fe en el mensaje hippy?


Y ya que hablamos de teología, he escuchado hoy por primera vez la nueva Linterna en la COPE, con Juan Pablo Colmenarejo. En honor a la verdad, no he oído sino los primeros cuarenta y cinco minutos aproximadamente.

Si tuviera que resumir mi impresión en una frase sería la siguiente: Han conseguido una copia casi perfecta de Radio 5 Todo Noticias

13 de agosto de 2009

GEOGRAFÍA TANGUERA XXV-PASEO POR BS AS



Ya he comentado en alguna ocasión que, debido a mi trabajo, viajo mucho, demasiado. Así es que aquí me encuentro pasando una tarde en la ciudad de Atenas. Realmente digo bien, sólo una tarde porque mañana de madrugada reanudamos viaje. Hacía tiempo que no venía por aquí y he salido a cenar a una de esas típicas tabernas griegas en un rincón encantador alejado de los circuitos repletos de japos y demás gringos. Me place esta plaza, en un barrio popular, donde hay un club de billar, un garito donde puedes oir música cretense (o así la venden ellos) y dos o tres tabernas sólo algo más limpias que sus equivalentes bonaerenses. Y además se puede comer musaka, cordero al limón con berenjenas y todas esas cosas que los latinos entendemos como comida y no sólo como extravagancias para guarrear. Encima el vino es de los que calientan las barrigas. ¡Bendito mundo helénico!

Bueno, cuento esto porque a mi lado había una mesa con tres tipos griegos ya de avanzada edad hablando en ese complicado idioma en el que “pota” es bebida, “metáfora” es traslado y “polémica” es guerra(bien pensado no parace tan ajeno). Hablaban y yo no entendía ni papa y de repente pasó por delante de nuestras mesas un músico callejero de esos que van ganandose sus dracmas por las terrazas de la Plaka. Llevaba un acordeón que parecía haber conocido a Pericles, y uno de los cosos griegos le llamó y le dijo algo. El músico armó su acordeón y comenzó a sonar “Caminito”. Casi en las antípodas porteñas había un tipo de esos que en vez de buenas tardes dice “calispera” cantando a Filiberto. Y el caso es que lo hacía mejor que los turistas brasileños y chilenos que día a día lo asesinan en el Tortoni. “Tengo que volver al tajo” me dije “si alguien lanza manteca tanguera al techo debo ser yo, no un émulo de Onassis sin Jacky ni esparadrapos en los párpados.”

Dando respuesta a algunos amigos que van a aprovechar estas vacaciones para turistear por Buenos Aires, voy a hacer una corta relación de lugares tangueros que me gustan y que frecuento cuando me paseo por allí. Voy a hablar sólo de lugares de tango, que no me parece de buen gusto hablar de otros vicios. Intentaré ser escueto, cinco o seis lugares y un par de vectores para cada uno, esperando que si alguien visita alguno de ellos lo comente en esta entrada.
Empezaré por mi buque insignia que es el TORCUATO TASSO, en la calle Defensa con el Parque de Lezama. Ya he hablado otras veces de él, le dediqué una entrada entera, y sigo pensando que no hay en Buenos Aires un local con la calidad y cantidad musical de este. Hay algunos locales con actuaciones puntuales excelentes, pero el Torcuato es una garantía más de 300 días al año. Peca de impuntual, pero eso es un clásico bonaerense aplicable a todo garito que se precie. Como en casi todos los sitios se puede comer durante las actuaciones, y si la mesa no se llena las camareras la completarán con amables viejecitas que cuentan historias de Di Sarli o Fresedo al tiempo que se ríen de tu acento “gallego”.La comida ha empeorado algo y yo recomiendo llegar ya con un buen lomito en el estómago. Hay a 50 metros un par de locales donde hacen buena carne y la cerveza está fría.”El hipopótamo” y el “Bar británico” son dos lugares con mucho (demasiado) sabor donde aparte de cenar puedes encontrarte por los rincones la colilla que allí apagó Pugliese mientras componía “Negracha”.Ambos en las esquinas de Defensa con Brasil.

Otro lugar muy recomendable, aunque algo más alternativo, es el CAFF o Club Atlético Fernandez Fierro. Este es un antiguo almacén en el barrio del Abasto, cerca de la casa de Carlos Gardel. Es propiedad y sede estable de la orquesta probablemente más atípica de las que actualmente funcionan, la Orquesta Fernandez Fierro, cuyo cantante Walter “chino” Laborde posee tambien la más personal de las gargantas que vocean el tango en Buenos Aires. Repito que es un almacén y la comodidad es nula, pero la decoración, el espectáculo, la gente y el ambiente es para no perdérselo. Además lo de la comodidad depende de tí, porque si llevas una silla y la dejas allí, la entrada es gratis(o al menos así la era hasta hace poco). La Fernández Fierro toca un par de veces por semana, y algún día más hay grupos invitados todos de calidad. Exceso de rastas y humos de olores acres mezclado con niñas que engrupen a sus viejos diciéndoles que van a oir tango. Creo recordar, y esta es la excepción, que allí no se come. Solo se bebe.

Abandonamos momentaneamente el “wild side” y recorremos tres lugares muy próximos entre ellos. Les une,además de su situación, el ser pequeños y agradables, para aquellos que no quieran sobresaltos y les guste el tufillo ligeramente pijo-progre. “La biblioteca”,”Notorius” y sobre todo “Clásica y moderna” son locales con librería y disquería incluidos y que funcionan como restaurantes cuando no hay actuaciones. Alternan tangos con otras músicas aún más insoportables (jazz, bossa, canción francesa...) y con otros tipos de actividades a los que tan aficionados son los porteños, charlas de como salvar el mundo, de quiromancia, de si Dios era argentino y cosas por el estilo. El plantel de músicos que los frecuentan es estupendo. No es extraño ver a Lidia Borda, a Esteban Morgado, a Ardit o a Lina Avellaneda. Son lugares intimos y de pequeñas dimensiones, por lo que debes tener cuidado de que la orquesta no te saque un ojo con el arco del violín.

En la calle Lavalle se encuentra el “Club de amigos de la vaca profana” donde si teneis suerte podeis escuchar a Juan Vattuone. Vattuone es, a mi modo de ver, el mejor letrista actual junto con el estupendo Acho Estol (lider de La Chicana) y uno de los pocos que tienen como lengua materna el habla del arrabal. Tambien toca allí a veces Bryan Cambouleyron, gran tipo este Bryan. El garito es pequeño y la calle oscura. Justo enfrente hay un local de esos de ayuda a las parejas con problemas conyugales que reza en su cartel publicitario: “ A LA FAMILIA POR EL TANGO”. Ya ven, justo al contrario de lo que pasa con la mía.

Volvemos de nuevo a lo cutre. Es este un lugar que haría las delicias de los arqueologos más exigentes por la cantidad de estratos de polvo acumulados. Un lugar con muchos sabores, y donde las botellas de las estanterías tienen mas interés histórico que alcóholico. El “Bar de Roberto” es una peña tanguera (no es la única) donde lo bueno empieza tarde, más allá de la una de la mañana. La peña tiene un par de músicos a los que la gente les pide temas. Ellos los tocan y la concurrencia soporta los gallos del aprendiz de zorzal. Cuentan tambien con un cantante fijo que, cuando la cosa empieza a ponerse insoportable, canta dos o tres temas para reconducir la situación.
Alguno de estos meritorios son actualmente tope del escalafón tanguero, y a dos ya los he nombrado anteriormente: Ardit y Chambouleyron afinaron sus cuerdas en este lugar al que hay que ir sólo para ver el ambiente, a no ser que seas muy aficionado o muy masoca.

Para acabar este recorrido, aconsejo un paseo los domingos por la mañana por los alrededores de la Plaza Dorrego, en San Telmo. Es verdad que allí abunda el turisteo y el “papagayo-show”, pero con paciencia y sin prisas podrás ver y escuchar el la calle Defensa a la “Orquesta típica imperial” o a “Gente de tango” o a algura de las muchas orquestas de gente joven que abundan bordando el tango si prejuicios, desde la vieja guardia hasta Piazzolla. Yo he visto a Alfredo Piro cantar y a Anibal Arias tocar en la calle entre un montón de turistas que por allí buscaban en los tenderetes del mercadillo el verdadero sombrero que Gardel lucía en la barandilla del paquebote que lo trajo a España en “Tango bar”.

Como aficionado al tango, me duele no poder escribir de tres lugares donde he pasado jornadas estupendas, y que desgraciadamente ya no funcionan. El “Café Homero” , que fue propiedad del bandoneonista Rubén Juarez, donde vi cantar por primera vez en directo a Adriana Varela; el “Club del vino” de donde puedo decir lo mismo de María Volonté o de la Orquesta el Arranque y el “Teatro-bar Tuñón” donde uno podía emocionarse con Caracol cantando “El último round” y reirse en la siguiente sesión con las parodias de Ofidio della Sopa. Una pena que desaparezcan locales emblemáticos.

He hablado sólo de locales privados , dejando para otra ocasión los que dependen de alguna administración que los hay, y muchos, con estupendos espectáculos. El Centro Cultural del Sur, el de La cooperación, el Teatro Alvear, el C.C.Borges o el teatro Cervantes donde toca la orquesta de Juan de Dios Filiberto, son algunos de ellos. Tampoco de las milongas donde tan buenos ratos he pasado ni de los pequeños locales que incorporan algunas de las mejores librerías (Ganhdi, Teatro del nudo...). Ya iré hablando de ellas en próximas entradas, pero eso será cuando vuelva de vacaciones.

Todos los lugares de los que he hablado tienen página web. Espero que podais disfrutar alguno,pero recordad que aparte de otras cosas la suerte cuenta mucho, y que los gustos de cada cual, y los míos como el que más, suelen ser peculiares. Se me olvidaba comentar que si vais a pasear por Bs As este mes de Agosto tendreis la suerte de coincidir con el festival mundial de este año, del que ya he escrito en otras ocasiones y al que esta edición tendré que faltar.

De todo esto que he escrito probablemente nada sepa el griego que, en el ya lejano principio de la entrada, cantaba a Filiberto, y sin embargo ha conseguido que uno de los tangos más feos que conozco, junto con “Adios Pampa mía” y “Y todo a media luz” me emocione en una plaza perdida en esta caótica ciudad de Atenas, y tan alejada de Corrientes, Suipacha y Esmeralda.
Hoy no hay Gardelín de oro porque el anterior se ha quedado sin resolver. El que esté interesado en la carrera, que retroceda a TANGOS MACHISTAS y lo resuelva.
GAVION

5 de agosto de 2009

LA VICE, EL EGOÍSMO Y EL NEO LIBERALISMO.


Ha dicho María Teresa Fernández de la Vega que la culpa del cambio climático es, cómo no, del neoliberalismo económico, del que dijo que es «una base construida sobre el individualismo extremo, el egoísmo y la irresponsabilidad elevadas a la categoría de virtudes sociales económicas».
No pretendo entrar a polemizar en las culpas de nadie (de hecho, cada vez que culpan de algo al liberalismo me acuerdo de aquel viejo chiste de la transición: Estaban los agricultores atravesando los tractores en las carreteras para protestar por las negociaciones del ingreso de España en la CEE y uno dice a otro: "La culpa de que saquemos los tractores a la carretera la tiene Franco" y el otro responde: "Tienes razón: de no haber sido por él, lo que sacaríamos a las carreteras serían las mulas"), pero sí me gustaría aprovechar la ocasión para defender el liberalismo, con o sin "neo" delante.
El pensador liberal sabe que el hombre es individualista, egoísta y tendente a la irresponsabilidad. Pero no se hace ilusiones de poder cambiarlo, como otros utópicos que en el mundo ha habido. Simplemente, propugna una manera de organizar la sociedad de forma que esa característica del ser humano afecte lo menos posible a los demás.
Todo el mundo quiere alcanzar sus fines. Los fines son personales e intransferibles. Para algunos será el dinero, para otros, la creación artística, la familia propia, el poder, la tranquilidad, la fama, el conocimiento (normalmente una particular combinación de todos)…Se trata de que cada uno persiga sus propios fines sin imponer a los demás que trabajen para ellos (es decir sin quitarles a otros recursos que podrían emplear en sus intereses), sino mediante acuerdos voluntarios.
Otros pensadores consideran que no todos los fines son igualmente respetables y que, por tanto, algunas personas deben sacrificar la persecución de los suyos propios (egoístas) en aras de alcanzar esos fines "superiores" (igualdad, nación, religión, lengua, raza…). En ese caso, si quien piensa así alcanza el poder, impondrá a los demás, con mayor o menor fuerza, que abandonen la mezquina búsqueda de su felicidad para trabajar por el interés superior.

Me resulta muy curioso que alguien piense que ese sistema es moralmente superior al liberal.

Y en cuanto a la irresponsabilidad, tiene gracia que un miembro de un gobierno socialista considere que el liberalismo fomenta la irresponsabilidad, cuando son ellos los que aprueban medidas y leyes que obligan a los demás a costear la mala suerte o mala actuación de algunos y los que legislan pensando que el súbdito es tan idiota que si no se le dice lo que es bueno para él se empeñará en hacer lo contrario.