
4 de noviembre de 2010
24 de octubre de 2010
DANDO POR SACO
País Vasco. Bilbao, Vitoria, San Sebastián. Vizcaya, Álava, Guipúzcoa.
Navarra. Pamplona.
Cataluña. Barcelona, Tarragona, Lérida y Gerona.
Comunidad Valenciana. Castellón de la Plana, Valencia y Alicante.
Islas Baleares. Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. Palma, Mahón, Ibiza y San Francisco.
Océano Atlántico.
27 de septiembre de 2010
GEOGRAFIA TANGUERA XXXIV : SIEMPRE SE VUELVE A BUENOS AIRES
De estos dos dias de tango creo que el espectáculo que más me sorprendió fué este. No porque fuera el mejor, sino porque no esperaba encontrar esta pequeña joya. El grupo se llamaba Tango Transhumante y estaba compuesto por una guitarra, un contrabajo (en este caso contrabaja), y un cantante muy particular. Un cantante muy alejado del tipo duro, varonil que, cornudo o no, guapo o no, engrupido o no, se asocia con el tango. En fin, un tipo para el que el sentimiento tanguero no era cuestión de testosterona. Un repertorio clásico, Manzi, Expósito, Discépolo, Cátulo, Cadícamo... , una delicia. La birra de litro a 15 pesos , la empanada a cuatro y una edad media de los cafeligreses en torno a los veintipocos años. ¿Qué más se puede pedir?
Aítos de tangos nos fuimos a dormir. Stop.
"yo nací en un conventillo de la calle Olavarría
después me mudé a un consorcio pa´figurar en la guía..."
El lugar se llamaba "Concierto de cuchillos" y amenizaba la comida una orquesta de jóvenes tangueros llamada Orquesta Típica Esquina Sur , sugerente olor a pasta recién horneada y botella de semillón. Siempre me han gustado esos grupos jóvenes que tocan "a la gorra" allí donde les dejan. Todos siguiendo en procesión al piano que trasladan en un carrito por entre las calles empedradas. Merecen todo mi reconocimiento. Los domingos intentan tocar en una esquina en San Telmo y durante la semana buscan una milonga en la que actuar aunque sea a las tantas.
Y precisamente a San Telmo nos dirigimos a eso de las ocho para presenciar la presentació
n de un disco de la pianista Hilda Herrera sobre temas de Gardel. El lugar se llama "La scala de San Telmo", curioso lugar con una programación estable financiada por sus socios y con dos ambientes musicales distintos. Un salón de actos con un piano y con capacidad para 40 ó 50 personas, y un bar con cuatro o cinco mesas y otro piano donde hay actuaciones de madrugada. Desgraciadamente la musicanta se lesionó un dedo mientras interpretaba "Golondrinas" y se tuvo que cancelar el concierto. Una pena porque los pianos de La Scala son estupendos (no es fácil escuchar buenos pianos) y la pianista estaba muy en su papel recreando, que no versionando, la obra de Gardel enfrente de su más que magra audiencia. Acertada apuesta, porque como ya he dicho en alguna ocasión, a Gardel no se le puede versionar si no se quiere salir trasquilado del encuentro. Lo sublime no se puede mejorar. Y si no, que se lo pregunten a Mederos.
En el Torcuato Tasso tocaba "La Chicana" y pese a intentarlo no encontré entradas. Afortunadamente, atraves de Cucuza (ya en otras ocasiones he hablado de él y de El Faro) nos encontraron un hueco. Gracias, Hernán, y que te vaya lindo. La Chicana es uno de los grupos con más renombre de los que se dedican a la música rioplatense, con Dolores Solá como cantante y Acho Estol como lider y compositor. En el desertico páramo de letristas en que se ha convertido el tango actual hay algunas, pocas, excepciones. Una es Vattuone, otra el Tape Rubí, otra Szwarcman, otra Raimundo Rosales y quizás la más destacada sea la de Acho Estol. Por supuesto que todo es matizable. Estuvo como cantante invitado Alfredo Piro, hijo de Osvaldo Piro y de la Rinaldi, y cantó un par de temas del uruguayo Zitarrosa que ya se los oí el año pasado en La Peña del Colorado. El espectáculo estuvo muy bien aunque sobraran esos guiños de progresía antisistema difícilmente creibles por venir de la boca de Solá y Estol, cuyas familias no son precisamente descamisadas. Hace unos años llevé a mi padre a oir a La Chicana a un hospital psiquiátrico creo recordar que por Barracas. Se trataba de un proyecto de musicoterapia, de ayuda a los enfermos através del baile del tango. Y allí estaban ellos ayudando a los locos, y a fe que los había muy pero que muy locos. Fué una experiencia inolvidable que da una dimensión especial al tango y a La Chicana algo alejada de la pose de falsa trasgresión del otro día. Gracias Cucuza por la invitación.

Cuando acabó el espectáculo del Torcuato, nos fuimos al CAFF (Club Atlético Fernández Fierro) a oir a la orquesta titular del local. Estupendos como siempre, sugerentes, excesivos, vibrantes, inimitables, todo es poco para definir los conciertos de la Fernández Fierro. Hay que ir a oirlos, mejor dicho, a verlos y disfrutar de un "Chino" Laborde con más cara de loco cada vez. No es un tango fácil, pero a los aficionados nos fascina y nos sorprende la puesta en escena más propia de un concierto de U2 que de una orquesta de tango. No hay nada en la galáxia tanguera actual que se parezca a la Fernández Fierro, cual si fueran Jimmy Hendrix del bandoneón con rotura de fuelle incluida. Un lugar y una orquesta de culto.
La noche ya apretaba y tuvimos que sacudirnosla en un último garito, así es que, por oroximidad geográfica, repetimos en el Sanata. Allí tocaba un terceto, Boero-Gallardo-Gómez, con claras reminiscencias Piazzollianas, que, lo que son las cosas despues de oir a los Fierro, nos pareció hasta clásico. Ni el lugar, ni el ambiente ni el grupo nos defraudaron, y lo que iba a ser tan solo una copa se convirtió en el concierto entero. Un lindo concierto con temas mitad propios y mitad clásicos. Sorprendentes los temas propios, sobre todo una suite con tres movimientos dedicada a los pintores de la Boca, del que ahora solo recuerdo a Quinquella. Allí saludé a los pibes de "Rascasuelos", cuyo bandoneón, por cierto, había estado acompañando a La Chicana.
Con la oscuridad clareando me volví al hotel, me apreté una pizza madrugadora y me metí en la cama. Al día siguiente volvía la cruda realidad, el avión y el hemisferio norte.
"decite adiós a vos... ya ves no puede ser
si siempre, siempre sos una razón para volver.
siempre se vuelve a Buenos Aires
(E.Blázquez- A.Piazzolla)
GAVION
9 de septiembre de 2010
CORÁN E INTOLERANCIA

Por supuesto que no. Y eso es porque no hay grupos cristianos ni judíos que ante un acto de ese tipo se dedique a quemar banderas afganas, amenazar de muerte al autor o hacer atentados contra cualquier cosa musulmana.
Quemar coranes, cocinar crucifijos, decapitar budas… son todas acciones de mal gusto y que ponen de manifiesto la falta de respeto de alguien por los sentimientos religiosos de los demás. Pero que no perjudican directamente la integridad de ninguna persona ni sus propiedades (salvo que uno, para más INRI, se dedique a quemar, cocinar o decapitar cosas que, encima, son del ofendido).
Es cierto que hay países (entre ellos España) que tienen leyes que prohíben ese tipo de acciones y recientemente hemos conocido una sentencia condenatoria contra un famoso cantautor.
Yo no creo que deba haber ese tipo de prohibiciones pero, en todo caso, se ha seguido un proceso legal con garantías y el acusado no ha estado en prisión preventiva ni creo que haya sentido ni por un momento que peligraba su integridad física.
Mucha gente cree que ser tolernate consiste en que te tienen que gustar todas la cosas que hacen los demás y que son legales. Pero eso es peligroso, porque, al final, parece que si algo no te gusta debería ser ilegal (por ejemplo, que los hombres de sobaco peludo lleven camisetas sin mangas).
Y no. Ser tolerante es aceptar que los demás tienen derecho a hacer cosas que no te gustan, que te molestan, te desagradan o te repugnan siempre que no te perjudiquen.
Que la gente tiene derecho a hacer películas porno aunque te resulten asquerosas; que tienen derecho a decidir que en su establecimiento se puede fumar, aunque te moleste el humo; que uno puede hacer campañas publicitarias promocionando ideas con las que estás en desacuerdo; que puede hacerse una casa horrorosa o ver programas de telebasura si le gustan..
Y que tiene derecho a burlarse de tus convicciones religiosas y a destrozar o denigrar los símbolos de esas convicciones.
La tolerancia es el precio que tenemos que pagar por la libertad (la publicidad, por el libre mercado y las campañas electorales, por la democracia). Y es una de las cosas que debemos defender a toda costa.
Es triste que una acción de ese tipo lleve a una serie de fanáticos a emprender acciones violentas. Pero tenemos que tener claro que son ellos los que lo hacen mal, no nosotros. Y que una de las razones por las que se supone que están luchando los soldados americanos en Afganistán es que también se puedan quemar coranes allí sin que se castigue al autor. Aunque les fastidie a muchos.
6 de agosto de 2010
14 de julio de 2010
HISTORIAS PARALELAS I

BUENOS AIRES 1978
PROCESO DE REORGANIZACION NACIONAL
22.000 DESAPARECIDOS

MADRID 2010
LEY DE SALUD REPRODUCTIVA (LEY AIDO)
106.000 ABORTOS
GAVION
5 de julio de 2010
GEOGRAFIA TANGUERA XXXIII- El Faro, el Tango y la Libertad

Llevo más de diez años como adicto, y afortunadamente asiduo, a la Reina del Plata. Buenos Aires no está, pese a lo que los porteños crean, entre las ciudades más bonitas del mundo (y a fe que por mi trabajo conozco muchas). No está entre las más limpias ni cuidadas, tampoco entre las más cómodas para el visitante ni entre las que tiene mejores hoteles ni mejor calidad de vida... Sin embargo posee el atractivo especial de estar entre las que más vida artística, cultural y musical tienen, de disponer de una red de cafés envidiablemente atractivos y de ser la cuna de algo indisolublemente unido a estos establecimientos: EL TANGO. Algo tan maravilloso que es capaz de resistir incluso la agresión de ser nombrado por los memos de la UNESCO como Património Intangible de la Humanidad.
En este tiempo he compartido con los lugareños las tropelías de Menem, de De la Rúa, de Dualde o de l@s Kirschner (Kirschner ella y Kirschner él) y ninguno, pese a sus esfuerzos, ha conseguido acabar con este sentimiento, en este caso justificado, de orgullo cultural. Aún recuerdo con emoción, y no es sólo una figura literaria, hacer cola durante el primer año del corralito para ir a ver el espectáculo TANGUERA detrás de dos ancianitas que comentaban entre ellas lo que habían tenido que vender (no sé, el gato de porcelana, ya a su edad ¿para qué?) para poder pagar la entrada del ODEON. “Y a ver si nos sobra para ir mañana al Luna a verlo al Cacho Castaña”.
A esa fuerza no la para nadie. Por eso no dudo que la vida seguirá también en EL FARO, por mucho que los políticos, octava plaga bíblica, se empeñen en convertir el Tango en algo sin alma, en el pastiche del Tortoni o en las tanguerías para japoneses de a 300 dólares la entrada con caballo de gaucho incluido, dos valses, una milonga y “Caminito” para llenar el dia y medio que pasan en Bs As de camino al Perito o a Iguazú.
He paseado mucho por Buenos Aires, por casi todos sus barrios y a casi todas las horas. Por barrios aconsejables y por otros muy poco aconsejables para hacerlo. Y nunca, ni a mí ni a nadie, oí quejarse de las notas que pudieran escaparse através de las vidrieras del Richmond, del Bar Oviedo, de La Perla, del Argos o del Bar de la U. Tampoco del Cao, del Nostalgia ni del Vesubio, ni, por supuesto, tampoco de EL FARO. He trasnochado por algunas calles donde ver una ochava iluminada e intuir el rasgueo de una guitarra o el rezongo de un fuelle te hacía olvidar la oscuridad, la basura, la miseria e incluso el miedo que respirabas. Después de atravesar monstruosos “kingkonescos viaductos”, aceras levantadas donde los pibes cartoneros jugaban al fútbol de madrugada con una pelota hecha de bolsas de plástico mientras esperan el camión que se los llevará mezclados con la basura, sucios edificios abandonados por una crisis crónica, después de ser agredido por bondis que dejan su reguero de fuel y decibelios... llegabas a “lo del Chino”, o a la trasera del C.C.Sur desde Barracas o a otros muchos lugares desconocidos y veías el retrato de Gardel sonriendo, manteniendo el tipo en medio de una ciudad que se desangra.
Pues bien, al parecer, lo que ahora molesta, lo que chirria, lo que contamina no es que desde hace décadas cada administración haga buena a la anterior, no es que los chicos de diez años estén de madrugada en la calle en vez de estar velando “sus delantales de aprender”, no es que los hierros al aire de esos viaductos eternamente inconclusos se oxiden dando a la ciudad aspecto de Mad Max, no es que en el subte no puedas hablar con tu compañero de asiento por el ruido de unos vagones con más años y menos cuidados que la confiteria EL MOLINO. No, no, lo que molesta, lo que hay que prohibir, lo que va en contra del bien común es que un grupo de gente, de barrio, de tango, se reunan en un local para olvidar las desgracias que les ha tocado vivir coreando a Manzi, a Cadícamo, a Expósito, a Blázquez o a Canet. Eso siempre y cuando los colectivos que por allí pasan no ahoguen la voz del cantor. Ni aunque los que cantaran fueran los mismísimos IRON MAIDEN harían más ruido que los autobuses que mantiene en servicio el mismo que quiere apagar EL FARO. Ni eso nos dejan, ni disfrutar en compañía la tristeza, la asunción de la fatalidad que ellos mismos nos provocan.
Vamos de cabeza hacia la cultura aséptica,oficial, de celofán, que no huela, que no se note, que no transpase, que no nos emocione. Todo por nuestro bien. Me recuerda a un irónico cuento de Angel Palomino en el que no se puede conceder al condenado a muerte su último deseo, fumarse un cigarrillo, porque eso era malo para su salud. En un país con una fractura abierta en la cabeza se quiere curar con penicilina las rozaduras de los zapatos. Después se fotografían compungidos delante de la negra mortaja de Juárez.
Perdonad amigos, perdona Cucuza, perdón Hugo si me he mostrado algo agrio, pero a mí estas cosas “me ponen los huevos al plato”.
GAVION.


















