3 de junio de 2010

GEOGRAFIA TANGUERA XXXII- Y ahora, Rubén ¿Qué tango hay que cantar?



Por motivos profesionales me encuentro en Dusseldorf. El día es espléndido, soleado y tibio. Desde la ventana de mi hotel veo las barcas pasar por el Rhin ajenas, como yo, a mi correo. Al abrirlo me encuentro con tres cartas de amigos argentinos. En todas me dan la noticia, "Gavión, Rubén Juárez ha muerto" y en todas, según metáfora creada por mi compañero milonguero Gurri, se les nota apagada el alma a mis amigos tangueros. El sol no deja de lucir y salgo a tomar un codillo y unas cervezas en memoria del "negro", con las orejas llenas de el último disco suyo que compré.

Hay muchas y muy buenas biografías de Juárez en la red. Yo no voy a hacer aquí una porque no es ese el propósito de esta atípica entrada. Esta entrada es sólo un agradecimiento a un artista, no una glosa de sus méritos.

Rubén Juárez es una de esas bombillas en el cartel luminoso del Tango que, una vez fundida, no tiene repuesto. No era el mejor bandoneonista, no era el mejor compositor, no era el mejor cantor, pero era el mejor.

Cinco veces, cinco, tuve la ocasión de disfrutar en directo del negro Juárez, y me acuerdo de todas como si las estuviera viviendo, si, viviendo, ahora mismo. Una vez estuve hablando con él, y me pareció fantástico que un tipo que compartió con Troilo, con Grela, con Garello y con mil personajes más, fuera tan accesible.

La primera vez que tuve consciencia de ver y oir a Juárez fué por error. Me acababa de comprar un VHS de la película Tango Bar esperando ver a Gardel tanguear "Por una cabeza" y en su lugar me tropecé con Rubén Juárez llorando "¿Qué tango hay que cantar?". Una película de triste melancolía, de asunción de la fatalidad en el periodo posdictadura de los setenta. Con una Valeria Lynch espectacularmente ochentona y un Juárez pletórico rodeado de bandoneones blancos y extras vestidos como si fueran a cenar a la mesa del capitán de Vacaciones en el mar (The love boat). La última vez que lo vi en directo fué el año pasado en el Torcuato Tasso, acompañado del piano de Zárate y de la guitarra de Teixidó. Ya algo tocado y con su Café Homero cerrado. Daba igual. En alguna ocasión he comentado que no importaba qué o cómo lo hacía. Era único, y sus seguidores, sus "barras bravas" lo sabían y se lo agradecían.

Me contaba el dueño del Bar El Faro que hace un par de años le invitaron a un viernes tanguero de los que allí tienen.Acabó el espectáculo y quiso seguir con los amigos, hasta la madrugada, y más allá. Llegaron los cafeligrese a quitarse las legañas con el desayuno y se lo encontraron tocando su bandoneón. "Escuchá flaco, hoy las mediaslunas llevan suplemento, que no siempre se desayuna uno oyendolo al "negro"". Esa es la idea que tengo yo de Juárez de lo poco que lo conocí. Puede que no tenga razón, o puede que sí.

Los fuelles rezongan: "¡Juárez ha muerto!" y ya no quedan bandoneones blancos, todos están de luto.



GAVION

6 comentarios:

Un Fileteador dijo...

Sr. Gavión. Es un placer sentir tan cerca sus palabras.
Abrazo grande.
Pablo Jofré.

GURRI dijo...

Mi muy querido hermano tanguero: Apenas tuve ocasión de conocer al "negro" Juárez aquella noche inolvidable en el Sanata, en la que me sentí acogido por la familia tanguera como me imagino recibieron en los conventillos a los inmigrantes hace más de un siglo. No pude llegar a disfrutar de un solo concierto de Rubén Juárez y, sin embargo, te aseguro que he sentido su muerte como si una parte de ese mundo magnífico y auténtico al que me asomé, y al que pienso seguir volviendo, hubiese desaparecido para siempre.
Será tarde, pero conoceré tu música, Rubén, y brindaré entonces por haber tenido el honor de conocerte antes que a ella.
Gurri.

Gavión dijo...

Gracias, Pablo. Para mí si que es un placer comprobar que gente como tú, al otro lado de los mares, nos visitais de vez en cuando. Si además os gustan estas aportaciones, miel sobre hojuelas.

Gurri. Muy sentido tu comentario.Ya hablaremos. Y recuerda que te has comprometido a tragarte la discografía de Juárez.

Gavión dijo...

Por cierto, Gurri, te recomiendo que veas esto, seguro que te gusta
http://www.youtube.com/watch?v=K9jC7JDuZ68

Lucio Arce dijo...

Precioso texto, Gavión. Un jueves de octubre de 2009, trasnochando en Sanata, le pedí Ventanita de arrabal, con Moscato y Corniglio cinchando a la par. Termina la introducción, me mira y me dice "cantala vos". Atesoro ese recuerdo en el alma. El rocío de sus hojas, la garúa de la ausencia...

Gavión dijo...

Lucio, te creía perdido para la noble causa del comentario. Me alegra ensanchar esta GEOGRAFIA TANGUERA. Gracias.