27 de octubre de 2012

DEATH COMES TO PEMBERLEY (Y, CLARO, PRIDE AND PREJUDICE)


Pollito, que es la única que se empeña en que lea en inglés, me prestó el otro día “Death comes to Pemberley” la última novela (por ahora) de P.D. James, que retoma la historia de “Orgullo y Prejuicio” de Jane Austen unos años después.
Jane y Elizabeth siguen felizmente casadas, con varios hijos cada una (espero no fastidiarle el final de la famosa novela a nadie) y cuando están ocupadas con los preparativos de un gran baile, ocurre una tragedia en los bosques que rodean Pemberley y el principal sospechoso del crimen es Wickham.
El libro está escrito recreando las novelas de Austen (aunque, al contrario que la escritora original, sí que se describen conversaciones solamente entre hombres), con su atmósfera victoriana y su sociedad rígida en la que los hombres se miden por su renta y las mujeres por su capital y la única salida para una mujer decente es conseguir que un hombre la pida en matrimonio. El juego consistía para las mujeres en conseguir que te pidiera en matrimonio el mejor hombre al que pudieras aspirar, rechazando las ofertas que consideraras que podrían mejorarse y para los hombres, en conseguir que los aceptara la mejor mujer posible.
Me pregunto si fue leyendo estas novelas como se les ocurrió a Shapley y Roth, flamantes premios Nobel de economía, su teoría del emparejamiento…
La novela trata, por supuesto, de averiguar quién, cómo y por qué ha matado al capitán Denny aunque, claro, con los medios disponibles a principios del siglo XIX (olvídense de CSI, la doctora Scarpetta o Temperance Brennan), pero es más bien una excusa para dar un repaso a la historia de los personajes y arreglar algunos problemas pendientes en la familia Bennet (y no, el reverendo Collins no se hace con Longbourn aún). La historia tiene algún giro inesperado y hay sorpresas en cuanto a las causas de la muerte, pero le falta la garra de otras obras de P.D.James.
Al terminarla, por supuesto, busqué mi propia edición de “Orgullo y Prejuicio” una edición en inglés de Everyman Clasics de 1963 reimpresa en 1985 y comprada en Inglaterra en 1990. Es curioso, porque la busqué antes de empezar “Death comes to Pemberley” y no la encontré por ningún lado, y fue terminar una y encontrar la otra en un sitio en el que juraría haber buscado varias veces.
La releí, claro. Y debo decir que disfruté mucho más con Jane Austen que con P.D. James.

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